Por M. Ángel Villa Juárez
Morelia, Mich. 17 septiembre 2025.- Con voz firme y sin pelos en la lengua, el titular de la Secretaría de Marina, almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, soltó que habría sido un pecado imperdonable callarse ante el cochupo que se destapó dentro de la institución por un presunto fraude con combustible.
En pleno Palacio Nacional y frente a la presidenta Claudia Sheinbaum, el mando naval aceptó que fue duro reconocer que dentro de la Marina –la institución más querida del país, como él mismo la llamó– hubo quienes se pasaron de vivos. Pero aclaró que el silencio no era opción: “pase lo que pase, duela lo que duela, se trate de quien se trate, había que poner las cartas sobre la mesa”.
El almirante recalcó que la Marina actuó con honestidad y transparencia, y que el mal no encontró cobijo en sus filas. “Fuimos nosotros mismos quienes dimos el golpe de timón, porque la lucha contra la corrupción y la impunidad son parte central de la transformación. Jamás fue opción el disimulo, porque el silencio no nos define”, dijo tajante.
Aunque Morales Ángeles no soltó nombres, el runrún es que el asunto salpica hasta a su antecesor, el almirante José Rafael Ojeda Durán, y a dos de sus sobrinos, quienes estarían embarrados en la red de huachicol fiscal.
“Fue muy duro aceptarlo, pero hubiera sido mucho más y absolutamente imperdonable callarlo”, reiteró Morales Ángeles, dejando claro que la Marina no va a tapar por nadie y que su único compromiso es con el pueblo.
Con esta postura, la Semar busca mantener su imagen de institución incorruptible, aunque la sacudida dejó en claro que ni la más respetada de las dependencias está blindada contra las tentaciones del billete fácil.
