PULSO MICHOACANO

Los jueces del bienestar: el espejismo del poder que ya se resquebraja

El pensamiento del Francotirador Judicial.
Llegaron creyéndose dueños del juzgado, convencidos de que ser juez era sentarse en un sillón cómodo, firmar resoluciones que ni entienden y mandar con voz engolada. Los jueces del bienestar arribaron al Poder Judicial de Michoacán con la arrogancia de quien confunde un nombramiento con un cheque en blanco. Pero bastó un mes para que la toga les pesara más que la responsabilidad que nunca comprendieron.
En los pasillos se murmura lo que ya no se puede ocultar: siete renuncias de nuevos jueces en menos de treinta días. No soportaron la presión, el trabajo, ni la exigencia mínima de conocimiento jurídico. Algunos se dieron cuenta de que juzgar no era posar en redes ni leer oficios; otros simplemente se quebraron ante la realidad.
¿Y qué hace el Tribunal? Lo de siempre: callar, esconder y maquillar la crisis. Se instruye a que “aguanten”, se archivan las renuncias, y se pretende que el naufragio no se note. Pero el hedor del desorden ya es inocultable.
Estos improvisados del bienestar, lejos de aprender, se dedican a imponer. Amagan al personal, tratan con soberbia y se sienten intocables. Confunden la investidura con impunidad y la autoridad con abuso.
Llegaron sin formación, sin temple y sin conciencia de lo que implica impartir justicia en un Estado ya golpeado por la desconfianza.
Mientras tanto, los verdaderos juzgados se caen a pedazos. Salas saturadas, expedientes que se apilan sin control, personal exhausto y sin recursos mínimos para trabajar. Y el presidente del Tribunal, como si nada ocurriera, sigue administrando el colapso con discursos huecos y silencios cómplices.
La farsa se desmorona. Las renuncias son solo el principio. Porque el tiempo siempre desnuda a los impostores: quienes llegaron por favor político y no por mérito, quienes se visten de autoridad pero carecen de criterio, quienes creen que el poder judicial es una oficina de bienestar personal.
El Poder Judicial no necesita jueces dóciles ni temerosos, sino jueces con carácter, conocimiento y dignidad.
Y eso, justamente, es lo que menos abunda en esta generación improvisada que hoy hace del juzgado su propio simulacro de poder.
Tarde o temprano, la justicia les pasará la factura.
✍️ Francotirador Judicial
“Porque en el Poder Judicial, lo que se calla también se juzga.”