Por M. Ángel Villa Juárez
Morelia, Mich. 20 de octubre de 2025.- La raza del Consejo Profesional de Empresarios de México (CPEM) anda encendida y no es para menos. Este lunes, su presidente Isaac Díaz González levantó la voz y condenó con todas sus letras el asesinato del líder limonero Bernardo Bravo, ocurrido en la comunidad de Los Tepetates, allá en la calurosa tierra de Apatzingán.
El dirigente empresarial no se guardó nada y pidió que el crimen se aclare pronto, sin tapujos ni excusas, porque —dijo— la gente que suda la gota gorda en el campo merece seguridad y justicia, no balas ni miedo.
“Bernardo Bravo fue un ejemplo de compromiso, trabajo y valentía. Su pérdida es un golpe duro para el campo y para la economía de toda la región”, soltó Díaz González, visiblemente indignado.
El líder del CPEM exigió que las autoridades de todos los niveles —federales, estatales y municipales— se pongan las pilas para garantizar la seguridad de los productores, empresarios y trabajadores agrícolas que, pese a las broncas del día a día, siguen manteniendo viva la economía michoacana.
“Los empresarios de México queremos seguir chambeando por un estado próspero, donde haya chamba, paz y confianza para invertir”, subrayó el dirigente, quien insistió en que sin seguridad no hay futuro para nadie, ni para el campo ni para los negocios.
Desde el CPEM también mandaron un mensaje de unidad, pidiendo que la banda —gobiernos, sociedad y sector productivo— jale parejo para frenar la violencia y construir un Michoacán donde prevalezca la justicia, el diálogo y la paz.
“El campo no puede ser tierra de nadie. Los productores no pueden vivir con miedo. Exigimos justicia y garantías para quienes sostienen el alimento y la economía de este país”, cerró con firmeza Díaz González.
La bronca es seria, y el mensaje del empresariado quedó claro: no quieren discursos, quieren resultados.
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