Por M. Ángel Villa Juárez, con información de Giovanni Vega.
Morelia, Mich. 26 octubre 2025.- El túnel de la salida a Charo volvió a ser escenario de ese drama cotidiano que aquí conocemos como “el tráfico que no perdona”. Esta tarde se registró un accidente entre una camioneta y una motocicleta, de esos que hacen que la ciudad se detenga, que los claxons se vuelvan coro urbano y que uno recuerde que la paciencia no viene de fábrica.
Según los primeros dichos, la motocicleta habría quedado por debajo de la camioneta por alcance. Bastaron unos segundos para que el rumor estallara: “Que si el motorista voló”, “que si la camioneta se frenó de golpe”, “que si esto pasa diario”. Y ahí está la ciudad opinando, mientras los hechos avanzan a la velocidad del tránsito detenido: lento, pero inevitable.
Llegaron las autoridades, tomaron fotos, midieron, señalaron, movieron conos. Y como buen capítulo del realismo mágico vehicular mexicano, ambas partes aparentemente llegaron a un acuerdo sin pleito mayúsculo. Nada de golpes, nada de gritos épicos para TikTok. Sólo el trámite del susto, las miradas largas y el famoso “Ya quedó, joven”.
Pero el tráfico… ese no llegó a ningún acuerdo.
Porque mientras unos resuelven el golpe, cientos se quedan atrapados en la fila, escuchando el radio, viendo la hora, haciendo cuentas de lo que ya no se llegó a hacer: la comida, la tarea de los niños, la novela, la vida misma en pausa.
Así es Morelia en hora pico: una coreografía involuntaria de paciencia, resignación y mal humor en tercera velocidad.Mientras tanto, el túnel sigue siendo ese recordatorio de que aquí la ciudad no se mueve… se padece.
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