En la opinión de MANUEL MALDIA.
“En política, la incongruencia no es un accidente: es un método.”
Manuel Buendía:
Ahora resulta que el 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, al senador Gerardo Fernández Noroña le pareció ideal lanzarse contra una mujer que acaba de enviudar de manera brutal: Grecia Quiroz, alcaldesa de Uruapan. Porque ya ven, hay quienes en vez de solidaridad prefieren repartir regaños, sospechas y gritos de “¡fascista!” como quien avienta cacahuates en un palenque.
Grecia Quiroz pidió algo tan básico como que se investigue el asesinato de su esposo, Carlos Manzo, incluyendo si hay o no responsabilidad de: Leonel Godoy y Raúl Morón. Pero para el señor Noroña, eso no es dolor, ni búsqueda de justicia… no: es “ambición desbordada”, es “querer la gubernatura”, es “declaración política irresponsable”.
Mientras el gobierno federal gastaba millones en propaganda rosa para el 25-N, Noroña ofrecía una magistral clase práctica sobre cómo celebrar el Día de la No Violencia: acosando políticamente a una mujer que todavía tiene fresco el luto.
Mire, senador, qué casualidad: cuando una mujer exige justicia, resulta sospechosa; cuando usted exige algo, es valentía revolucionaria.
Y el colmo llega cuando Noroña asegura, con ese tonito de profeta del barrio, que “la derecha la va a apoyar con todo porque buscan figuras fascistas”.
Nuestro México en su esplendor actual: un senador atacando a una viuda, una senadora (Téllez) insultando a ese senador, y el pueblo viendo cómo la política nacional se convierte en un truco barato de lucha libre sin máscara.
Pero volvamos a lo importante. ¿Qué parte del 25N no entendió el señor Noroña? ¿En qué rincón perdió la brújula moral para creer que era buen momento para llamar “irresponsable” a una mujer que pide justicia por el asesinato de su esposo?
Porque si algo deja claro este episodio es que, en México, a la clase política le encanta apropiarse de los días conmemorativos… para hacer exactamente lo contrario de lo que representan.
Hoy, mientras cientos de mujeres marchan contra la violencia, un senador se dedica a minimizar a una mujer violentada. Y pretende hacerlo envuelto en la bandera de la “verdadera izquierda”.
Por eso, con toda honestidad, a quienes actúan así sólo puedo decirles:
Qué vergüenza me dan cuando dicen ser de izquierda.
Porque mientras unos juegan a la guerra de declaraciones, la verdadera justicia para Manzo sigue sin llegar. (La simulada ya es una nueva “verdad histórica”). Y esa, señores, no es culpa de la derecha, ni del fascismo, ni de los Illuminati:
Esa es culpa del partido oficial que hoy prefiere vociferar antes que escuchar.
La verdadera violencia no es solo golpes o balas: es esta podredumbre moral que convierte el dolor en moneda de cambio político.
Senador Noroña qué elegante manera de honrar a las mujeres mexicanas: atacando a una que tuvo la osadía de creer que en México todavía existe algo llamado justicia.
Pero tranquilos, ciudadanos: mientras haya senadores que diagnostican ambiciones en lugar de exigir investigaciones, podemos dormir tranquilos. La farsa continúa, y los muertos… ay, los muertos son tan incómodos cuando no saben callarse a tiempo.
Y qué pestilencia tan particular desprende este circo donde los senadores juegan a ser detectives, las víctimas son acusadas y la justicia es el chiste recurrente.
Como escribió Manuel Buendía: “El poder no envejece, se pudre”.
