Por M. Angel Villa Juárez
Morelia, Mich. 4 diciembre 2025.- Pues sí, banda, este 4 de diciembre el puro corazón de los trabajores del Poder Judicial del Estado se puso en modo devoto. A minutos de iniciar su ya tradicional peregrinación rumbo al templo de San Diego, trabajadores y trabajadoras se acomodaban, estiraban las piernas y ajustaban el paso para lanzarse a visitar a la Virgen de Guadalupe, como cada año.
El ambiente estaba bien cargado de ese feeling que solo se arma cuando se mezcla la fe, la chamba y las ganas de pedirle a la Morenita que no falte salud, paz y un respiro para todos. Entre miradas cómplices y comentarios de “ya mero empezamos”, la banda judicial se preparaba para recorrer las calles morelianas rumbo a la casa de nuestra madre Guadalupana.
“Que nuestros pies se sientan ligeros en el camino”, se escuchaba entre los asistentes, como si fuera un mantra pa’ que el trayecto se diera sin tropiezos. Porque ya ven, uno podrá venir trajeado o en ropa formal, pero el camino es el camino, y las ampollas no distinguen entre puestos ni rangos.
Aunque la peregrinación es un acto religioso, también se ha convertido en una forma de que quienes trabajan en el Poder Judicial se unan fuera de los pasillos formales, dejando atrás expedientes, audiencias y rollos legales para caminar juntos con un mismo propósito: agradecer y pedirle a la Virgencita que les siga echando la mano.
El recorrido, que ya es parte del paisaje decembrino en la ciudad, avanzó entre rezos, cantos y ese ambiente cálido que solo la Guadalupana sabe inspirar. Gente a lo largo del camino se detenía a ver pasar la peregrinación, algunos juntando las manos, otros nomás con una mirada de complicidad, porque la fe en estas tierras es cosa seria y también bien compartida.
Para muchos trabajadores, la visita a San Diego no es solo tradición, sino un espacio para reflexionar en medio del ajetreo diario. Otros lo toman como un agradecimiento por las batallas superadas durante el año, y también como una petición para que el próximo venga menos duro, porque el 2025 se sintió largo pa’ todos.
Lo que es seguro es que, entre devoción y cansancio, el Poder Judicial cumplió una vez más con su cita guadalupana, demostrando que en estas fechas la fe mueve más que los expedientes.
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