PULSO MICHOACANO

Chihuahua se luce en Roma: lleva su Navidad rarámuri hasta el Vaticano

Por M. Angel Villa Juárez con información de Alfonso Compean.

Morelia, Mich. 8 diciembre 2025.- Pues miren nomás, raza: mientras acá andamos entre baches, sustos y carabanas navideñas, en Roma andan hablando de Chihuahua… y para bien. Resulta que una delegación del estado norteño, encabezada por la gobernadora Maru Campos, se dejó ver como invitada especial en el evento “La Navidad Mexicana en el Vaticano”, organizado como parte del Jubileo Ordinario 2025.

El evento lo arma la Secretaría de Relaciones Exteriores, junto con la Embajada de México ante la Santa Sede, ese pedacito de mundo donde el Papa es jefe de Estado, jefe de Gobierno y jefe espiritual… o sea, manda recio por todos lados.

La gobernadora Campos, acompañada por autoridades religiosas y representantes de pueblos originarios, agradeció el recibimiento del monseñor Bongiovanni y del embajador Alberto Barranco, quienes invitaron a Chihuahua a ser anfitrión este año. Y como buena chihuahuense, no llegó con las manos vacías.

Lo que más llamó la atención fue que, por primera vez, la comitiva mexicana incluyó de manera oficial a sus pueblos originarios, algo que muchos ya pedían desde hace años. En esta ocasión, el protagonismo se lo llevó el Coro de Niñas del Albergue Yermo y Parres, de Carichí, integrado por pequeñas rarámuri que hicieron retumbar la Sala Pío X con cantos navideños en español y en su lengua.

“Carichí está allá adentro, en lo más profundo de la Sierra Tarahumara, una región hermosa con cañones gigantes, pero también hogar de culturas milenarias como los rarámuri”, soltó Campos, bien orgullosa y consciente de que esas niñas representaban lo mejor de su tierra.

La comitiva también incluyó al reconocido pianista rarámuri Romeyno Gutiérrez, que puso el ambiente elegante, y al Conjunto Primavera, que ya se imaginarán cómo prendió al público con su estilo inconfundible.

El objetivo de esta Navidad Mexicana es mostrar la diversidad cultural del país sin adornos ni filtros, y Chihuahua se lució con algo más que villancicos: llevó raíces, identidad y un recordatorio de que México no es solo lo que aparece en las noticias.

Acá en el barrio nos queda claro:
cuando se quiere presumir a México, no hay mejor embajada que su gente.