Por M. Ángel Villa Juárez
Morelia, Mich. 12 enero 2026..- En sesión de cabildo y sin jaloneos, sin dimes ni diretes, el Ayuntamiento de Morelia decidió por unanimidad nombrar a José Pablo Alarcón Olmedo como nuevo Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana del municipio. La decisión fue pareja, sin colores ni banderas, y eso ya es noticia en una ciudad donde la seguridad no es tema menor.
Desde la banqueta, desde el camión, desde la tienda de la esquina, la gente lo dice claro: Morelia necesita orden, presencia policiaca que sí cuide y no que solo pase de largo. Por eso el nombramiento genera expectativa, porque la responsabilidad no es chica y el reto está pesado.
Alarcón Olmedo llega con la encomienda de recomponer la confianza entre ciudadanía y corporación, de meterle disciplina a la tropa, de limpiar malas prácticas y, sobre todo, de hacer que la policía vuelva a ser sinónimo de protección y no de miedo. Aquí no se trata de discursos bonitos, se trata de resultados en las colonias, en los barrios, en las calles donde se camina todos los días.
El cabildo coincidió en que la seguridad no aguanta más improvisaciones ni pleitos políticos. Por eso la unanimidad fue leída como un mensaje claro: cerrar filas para intentar recuperar la tranquilidad que tanto se extraña en Morelia.
Desde el punto de vista del ciudadano, el nuevo secretario no recibe aplausos gratis, recibe una ciudad cansada de promesas, pero todavía con esperanza. Porque cuando se nombra a alguien en un puesto así, se le entrega algo más que un cargo: se le entrega la confianza de miles de familias que quieren volver a salir sin miedo, que quieren que sus hijos regresen completos a casa y que sus negocios no vivan con la cortina a medio cerrar.
José Pablo Alarcón Olmedo tendrá que caminar la ciudad, no verla solo desde la oficina. Tendrá que escuchar a los policías de a pie, pero también a la señora que vende quesadillas, al estudiante que regresa tarde y al chofer que recorre colonias complicadas. Ahí está el pulso real de la seguridad.
Desde aquí, desde la voz ciudadana, solo queda decirle: que le vaya bien, porque si a él le va bien, a Morelia le va mejor. Que su paso por la Secretaría no sea de escritorio, sino de calle, de presencia y de resultados.
La seguridad no se presume, se demuestra. Y hoy Morelia le abre la puerta a un nuevo responsable con la esperanza de que esta vez sí, las cosas empiecen a cambiar.
Mucho éxito en su encomienda.
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