Por M. Ángel Villa Juárez
Morelia, Mich. 13 enero 2026..- Arrancamos el año con la banda indígena diciendo “ya basta”. El Consejo Supremo Indígena de Michoacán (CSIM) anunció una Movilización General dentro de la Jornada de Memoria, Resistencia, Lucha y Dignidad de los Pueblos Originarios, dejando claro que la paciencia ya se agotó.
Por acuerdo de su Asamblea General de Autoridades Tradicionales, las comunidades iniciarán acciones este martes 13 de enero de 2026, a partir de las 9 de la mañana, con la toma de varias carreteras estratégicas en el estado. No es berrinche, es protesta organizada, dicen ellos, por años de promesas sin cumplir.
Las carreteras que serán tomadas son:
- Cherán–Zamora, a la altura de Carapan.
- Cherán–Uruapan, en Paracho.
- Autopista Morelia–Lázaro Cárdenas, en Taretan.
- Pátzcuaro–Salvador Escalante, en Santa Clara del Cobre.
- Morelia–Zacapu, en Santa Fe de la Laguna.
- Ramal Camelinas, en Morelia.
Desde la voz del barrio, esto no es cualquier cosa: son puntos clave que mueven gente, comercio y trabajo. Por eso el llamado es claro para la ciudadanía: tomen precauciones, planeen rutas y no se agarren de sorpresa.
Las exigencias del CSIM son directas y sin rodeos: respeto a los procesos de autonomía de Opopeo y El Calvario; alto a la criminalización de la lucha por el derecho al agua en San Miguel del Monte; y basta de simulación en los llamados planes de justicia para pueblos purhépechas, otomíes, matlatzincas y afromexicanos.
También reclaman el cumplimiento real de los acuerdos firmados con el Gobierno Federal y Estatal, y sobre todo, exigen seguridad, paz y justicia para las comunidades indígenas, que siguen viviendo entre el abandono, la violencia y la indiferencia.
Desde la calle se escucha claro: los pueblos no están pidiendo limosna, están exigiendo derechos. Y cuando la puerta no se abre con diálogo, la protesta se convierte en el único megáfono.
Esta movilización no es contra la gente, es contra la simulación. Pero, como siempre, el golpe primero lo resiente el ciudadano que va al jale, al hospital o a la escuela. Por eso, aunque la causa es legítima, la bronca es que el conflicto sigue cayendo en los mismos hombros.
Michoacán amanece otra vez con carreteras cerradas, pero con un mensaje abierto: los pueblos originarios no están dispuestos a seguir esperando sentados.
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