Por M. Ángel Villa Juárez
Morelia, Mich. 14 enero 2026..- En Michoacán, donde la banda ya está cansada de vivir entre sustos y malas noticias, la cultura decidió levantar la mano como herramienta de paz. La Secretaría de Cultura del Gobierno de México, la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) y la UNESCO México firmaron un convenio histórico para impulsar una política cultural con enfoque en la construcción de paz.
El acuerdo forma parte del Plan Michoacán por la Paz y la Justicia y fue encabezado por la secretaria de Cultura federal, Claudia Curiel de Icaza, y la rectora nicolaita, Yarabí Ávila González, con la UNESCO como testigo de honor.
Desde el barrio se entiende claro: ahora la cultura no solo es arte, también es medicina social. Curiel de Icaza dejó en claro que este convenio nace de lo que la gente pidió en los diálogos comunitarios, no de ocurrencias de escritorio. “La idea es que la cultura se construya desde las comunidades, con acompañamiento, capacitación, talleres y diplomados que fortalezcan lo que ya existe en Michoacán”, explicó.
La rectora Yarabí Ávila puso el tono emotivo y directo: la cultura es “medicina del alma, puente de diálogo y semilla de futuro”. Dijo que este convenio es un pacto con el porvenir, para darle voz a las comunidades y reconstruir el tejido social desde abajo.
Además, subrayó que la Universidad Michoacana asume el compromiso de llevar cursos, talleres y procesos de profesionalización cultural a todo el estado, creando redes comunitarias que ayuden a sanar heridas y a generar esperanza.
Con la presencia de la UNESCO, Ávila González habló de un “triángulo virtuoso” entre la Universidad, la Secretaría de Cultura y el organismo internacional, unidos por una misma causa: la cultura como derecho humano, como motor de desarrollo y como instrumento de paz.
La directora general de Formación y Gestión Cultural, Lucina Jiménez, explicó que formar una Cultura de Paz implica transformar el miedo en resiliencia, el riesgo en prevención y la memoria en fuerza para el cambio colectivo, especialmente para juventudes, infancias y mujeres.
Por su parte, el representante de la UNESCO en México, Andrés Morales Arciniega, celebró el convenio al considerar que impulsa la profesionalización cultural y fortalece la Cultura de Paz, una de las banderas más importantes del organismo a nivel mundial.
Así, entre discursos, acuerdos y compromisos, Michoacán dio un paso distinto: apostar por la cultura como escudo contra la violencia. Porque cuando la palabra, el arte y la memoria caminan juntos, también pueden abrir camino donde antes solo había miedo.
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