Por M. Angel Villa Juárez
Morelia, Mich. 15 enero 2026.- El registro obligatorio de líneas celulares en México arrancó, pero no como una solución clara, sino como un verdadero viacrucis para usuarios, empresas y autoridades. Desde los primeros días, el padrón de usuarios móviles prendió los focos rojos por fallas técnicas, costos elevados y plazos que, en la vida real, suenan imposibles de cumplir.
Nomás para dimensionar el tamaño del lío: en el país existen más de 158 millones de líneas telefónicas, y para cumplir con el calendario oficial, tendrían que registrarse casi 924 mil números diarios. O sea, como querer vaciar un estadio completo… todos los días.
De acuerdo con un reporte de Expansión, representantes de Telefónica, OMV, Televisa, Canieti y otros operadores se sentaron con la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) para pedir, una vez más, una prórroga. El registro arrancó el viernes pasado, pero la industria insiste en que así, como va, no la van a armar.
Plataformas hechas a las carreras
El principal reclamo es el tiempo. A los operadores les dieron apenas 30 días naturales para desarrollar, probar e implementar las plataformas. Un plazo que, según la propia industria, no alcanza ni para calentar motores.
El periodo total para registrar todas las líneas va del 9 de enero al 30 de junio de 2026, es decir, solo 172 días. En ese lapso, Telcel, AT&T, Telefónica y los OMV tendrían que procesar casi un millón de registros diarios. Y como era de esperarse, ya se reportaron intermitencias, especialmente en Telcel, por la avalancha de usuarios tratando de cumplir el trámite al mismo tiempo.
Un padrón caro y con errores repetidos
El tema no es solo técnico, también es financiero. Cada validación cuesta 3.45 pesos por línea, sin impuestos, y puede requerir hasta cinco intentos si el sistema falla. A eso se suman los datos biométricos, que elevan todavía más la cuenta.
Según la CRT, el padrón implicará una inversión superior a 4 mil 53 millones de pesos, de los cuales más de 4 mil millones se van solo en la validación de identidad. En pocas palabras: el negocio del registro no es nada barato.
Riesgo para comunidades vulnerables
La Asociación Mexicana de Operadores Móviles Virtuales advirtió que el proceso puede dejar fuera a comunidades rurales, adultos mayores y personas con baja alfabetización digital. En esos lugares, el celular no es un lujo, es una necesidad para trabajar, comunicarse y hasta pedir ayuda.
El riesgo, dicen, es que miles de líneas sean suspendidas no por delitos, sino por no poder completar un trámite complicado.
Seguridad sí, pero sin caos
El objetivo del padrón es combatir delitos como la extorsión telefónica, que ya dejó casi 7 mil víctimas en medio año. Pero el arranque, lejos de generar confianza, ha sembrado dudas, quejas y desorden.
Desde la calle, desde el barrio, la pregunta es simple:
¿De verdad este padrón va a frenar a los delincuentes o solo va a complicarle la vida al ciudadano común?
Por lo pronto, el registro de celulares arrancó con más tropiezos que certezas, y con una industria que sigue pidiendo tiempo, cabeza fría y reglas que sí se puedan cumplir.
Porque una cosa es querer ordenar el país… y otra muy distinta es hacerlo a empujones.
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