PULSO MICHOACANO

Ni vivos ni muertos les importan: ignoran a deudos nicolaitas en el Centro de Morelia

Por M. Angel Villa Juárez
Morelia, Mich. 16 enero 2026..- En el Centro Histórico de Morelia, donde la piedra es más escuchada que la gente, este martes se repitió la escena que ya es costumbre: la autoridad volteando la cara mientras los más olvidados levantan la voz.

Aproximadamente 150 deudos y familiares de jubilados y trabajadores fallecidos de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo se manifestaron para exigir pagos pendientes que, aseguran, les han sido negados con excusas, trámites eternos y silencios oficiales.

La mayoría de los manifestantes eran personas de la tercera edad. Viudas, viudos, hijas e hijos que hoy cargan no solo el duelo, sino también el abandono institucional. Gente que no salió a gritar por gusto, sino por necesidad.

Mientras tanto, cerca de 40 policías permanecían atentos, alineados, listos “por si los adultos mayores presionaban más de la cuenta”. Como si el problema fuera la protesta y no la deuda. Como si el riesgo fuera la edad y no la indiferencia.

Las y los manifestantes denunciaron que los pagos por conceptos laborales, pensiones, seguros y prestaciones siguen atorados en escritorios donde nadie firma, nadie responde y nadie da la cara. Cada visita es una promesa nueva; cada promesa, un nuevo engaño.

“Nuestros esposos, nuestras esposas, nuestros padres trabajaron toda su vida para la Universidad, y ahora ni muertos los respetan”, reclamó una mujer con la voz firme y los ojos cansados.

La protesta fue pacífica. No hubo empujones, no hubo bloqueos violentos, no hubo insultos. Solo cartulinas, palabras claras y el hartazgo acumulado de años. Aun así, el trato fue el mismo: ignorarlos.

Los deudos señalaron que muchos de ellos dependen de esos recursos para sobrevivir, para pagar medicinas, servicios, renta o simplemente para comer. No están pidiendo favores; están exigiendo lo que legalmente les corresponde.

“Parece que para el sistema primero dejamos de ser trabajadores, luego dejamos de ser personas y ahora quieren que dejemos de existir”, expresó otro de los manifestantes.

El contraste era brutal: adultos mayores pidiendo justicia, policías vigilando y funcionarios ausentes. Nadie salió a dialogar. Nadie explicó. Nadie ofreció solución.

Así, entre consignas apagadas por el eco de los edificios coloniales, quedó claro que en Michoacán la deuda con la Universidad no solo es financiera, también es humana. Porque cuando se ignora a los deudos, también se entierra la dignidad.

Los manifestantes se retiraron sin respuestas, pero con la misma promesa entre ellos: volver. Porque aunque el gobierno los ignore, ellos no piensan callar.

En Morelia, la memoria de los trabajadores nicolaitas sigue viva en sus familias. Y esa memoria, tarde o temprano, también va a cobrar justicia.

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