Por M. Angel Villa Juárez
Morelia, Mich. 16 enero 2026.- Mientras el ciudadano de a pie se aprieta el cinturón para pagar luz, gas y comida, el gobierno mexicano anda pagando primero los intereses de la deuda, antes que pensar en hospitales, escuelas o seguridad. Así de crudo lo revela la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Según su más reciente informe sobre la Situación Económica Mundial, México es el país de América Latina que más parte de sus ingresos tributarios destina solo a pagar intereses de la deuda pública. Ni Brasil, ni Argentina, ni Colombia, ni Chile cargan una losa tan pesada como la nuestra.
En números claros y sin maquillaje:
México pasó de destinar menos del 19 por ciento de sus ingresos a intereses en 2020, a rozar el 25 por ciento en 2025. Es decir, de cada 100 pesos que recauda el gobierno en impuestos, casi 25 se van directo a pagarle a los acreedores.
Y no es cuento de oposición ni chisme de cantina, es dato duro de la ONU.
En toda América Latina y el Caribe, el promedio de la carga de intereses llegó a casi 18 por ciento en 2025, cinco puntos más que en 2020. Pero México se fue más allá, destacando no por crecimiento económico, sino por el peso de su deuda.
Un billón que se fue en puro interés
De acuerdo con la Secretaría de Hacienda, hasta noviembre de 2025 el país gastó un billón 71 mil 671.5 millones de pesos solamente en intereses, comisiones y gastos de la deuda. Eso representa el 21.8 por ciento de todo lo recaudado en impuestos en ese periodo.
O sea, antes de pensar en pavimentar calles o equipar hospitales, primero se paga la cuenta del banco.
Y la cosa va para arriba: el costo financiero de la deuda creció 11.2 por ciento en 2025, cuando en 2024 había subido apenas 4.3 por ciento. El golpe más fuerte vino por la deuda interna, que aumentó 11.9 por ciento, impulsada por las altas tasas de interés del Banco de México.
Pemex y CFE, los más caros del barrio
El informe de Hacienda también muestra que el costo financiero que más se disparó fue el de los organismos y empresas del Estado, donde están Pemex y la CFE, con un aumento brutal del 73.6 por ciento, mientras que el del gobierno federal subió “apenas” 3.3 por ciento.
En pocas palabras: las empresas públicas están saliendo carísimas, y el pueblo es el que termina pagando la factura.
El marco fiscal cada vez más apretado
La ONU advierte que México es la economía grande de la región que más ve recortado su margen fiscal por el pago de intereses. Eso significa menos dinero para programas sociales, infraestructura, seguridad y desarrollo.
Desde el arrabal, la lectura es sencilla:
no es que falte dinero, es que se va en pagar deudas.
Y mientras el gobierno presume estabilidad, el pueblo sigue viendo cómo el dinero público se evapora en intereses, sin que eso se refleje en una mejor calidad de vida.
La deuda no se ve, no se toca, pero se siente. Y se siente en el hospital sin medicinas, en la escuela sin recursos y en la calle sin seguridad.
Porque al final del día, el interés de la deuda siempre cobra primero…
y el pueblo, siempre paga después.
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