PULSO MICHOACANO

Monseñor José Álvarez Cano nuevo arzobispo de Morelia

Por M. Ángel Villa Juárez
Morelia, Mich. 19 enero 2026.- La Iglesia en Morelia amaneció con cambio de timón. La Santa Sede aceptó oficialmente la renuncia de Monseñor Carlos Garfias Merlos al gobierno pastoral de la Arquidiócesis de Morelia, luego de siete años al frente del rebaño. La noticia se soltó desde la Nunciatura Apostólica en México, mediante un comunicado difundido por la Conferencia del Episcopado Mexicano.

El relevo quedó sellado en el protocolo n. 2537/26, donde se informa que Su Santidad el Papa León XIV nombró como nuevo arzobispo de Morelia a José Armando Álvarez Cano, quien hasta ayer fungía como arzobispo coadjutor de esta misma arquidiócesis.

Se va un michoacano de casa

Carlos Garfias Merlos, michoacano de origen, llegó al cargo en noviembre de 2016. Durante su paso por la arquidiócesis, empujó fuerte el tema de la paz, el tejido social y el acompañamiento a víctimas de la violencia, en un estado donde el dolor no es novedad, sino costumbre.

La propia Arquidiócesis reconoció públicamente su chamba, agradeciendo su entrega, su palabra firme y su presencia en los momentos más duros para la comunidad.

Entra Álvarez Cano, sin rodeos

José Armando Álvarez Cano asumirá de inmediato como arzobispo titular. No llega de fuera ni de improvisado: ya conocía la casa, los pasillos, las broncas y las esperanzas, pues como coadjutor trabajó de cerca con parroquias, jóvenes, familias y actores sociales, metido en temas de justicia y reconstrucción comunitaria.

Su trayectoria incluye distintos encargos pastorales en varias diócesis del país, lo que lo coloca como un perfil con experiencia y calle eclesiástica.

Falta la foto oficial, pero el mando ya cambió

La ceremonia formal de toma de posesión todavía no tiene fecha, pero se espera que se anuncie en los próximos días. Mientras tanto, el mensaje desde la Arquidiócesis fue claro: oración para el que se va, respaldo para el que llega.

Así, entre rezos, despedidas y nuevos comienzos, la Iglesia en Morelia cambia de pastor, con la esperanza de que el nuevo arzobispo no solo bendiga, sino también se ensucie los zapatos caminando con su gente.