Por M. Angel Villa Juárez
Morelia, Mich. 3 febrero 2026.- En una ciudad donde cada cantera guarda un secreto y cada calle susurra historia, el Museo Regional Michoacano “Dr. Nicolás León Calderón” llegó a 140 años de vida, demostrando que la memoria no es cosa vieja, sino músculo vivo que se ejercita todos los días.
Fundado el 30 de enero de 1886, este recinto —levantado en un edificio del siglo XVIII— no es cualquier museo: es el más longevo de la red nacional del INAH. Ciento cuarenta años no se dicen fácil. Son décadas de revoluciones, reformas, terremotos políticos y culturales, mientras sus muros han seguido firmes, resguardando piezas que cuentan quiénes fuimos y quiénes somos.
Durante la conmemoración, la secretaria de Cultura de Michoacán, Tamara Sosa Alanís, definió el inmueble como una “lección viva de historia”. Y no exagera. Aquí no solo hay vitrinas y cédulas; hay relatos de pueblos originarios, luchas sociales, ciencia, arte y memoria colectiva. La funcionaria destacó que, gracias a la investigación y al trabajo con la comunidad, el museo mantiene vigente el pasado y fortalece el orgullo de la identidad michoacana.
Por su parte, Jaime Reyes Monroy, director del recinto, recordó que el museo nació como un gabinete de historia natural y con el tiempo evolucionó hasta convertirse en referente de la memoria histórica estatal y nacional. Subrayó que su permanencia se debe a su apertura: creadoras y creadores independientes, académicos y sociedad civil encuentran aquí un espacio donde dialogar con el pasado sin solemnidades acartonadas.
Marco Antonio Rodríguez Espinosa, titular del INAH en Michoacán, señaló que el museo es pieza clave en la construcción de paz y en la difusión del talento contemporáneo. Reconoció el trabajo del equipo técnico que logra equilibrar la conservación del patrimonio con una programación que conversa con el presente, porque la historia que no dialoga se convierte en polvo.
Como parte del festejo se inauguraron los murales Cuahuitl-Xochitl y Metztli Xictli, del maestro Juan Alberto Soto Miranda, obras que nacen de una investigación sobre la cosmovisión prehispánica y sus símbolos florales. Con ellas, el museo no solo mira al pasado, sino que lo pinta de nuevo para que siga respirando.
A 140 años de su fundación, el Museo Regional Michoacano reafirma su compromiso de conservar, investigar y difundir el patrimonio cultural. En tiempos donde todo parece efímero, este recinto demuestra que la memoria también tiene barrio, raíces profundas y vocación de futuro.
