Por M. Angel Villa Juárez
Morelia, Mich. 10 febrero 2026.- El sarampión volvió a tocar la puerta… y no viene a saludar. En los primeros dos meses de 2026, México ya acumula más de 7 mil casos y 27 muertes, convirtiéndose en el país con más contagios en América en este arranque de año, según datos de la Secretaría de Salud. La cosa no es menor y el golpe pega sobre todo en menores de edad y personas con defensas bajas.
Pa’ que se entienda sin tanto rollo: el virus no apareció de la nada. Especialistas como el epidemiólogo Pablo Francisco Olivia Sánchez advierten que este brote es la factura de varios años bajándole a la vacunación. México había logrado cortar la transmisión autóctona del sarampión desde 1995, pero ahora las cadenas de contagio amenazan con instalarse otra vez.
Antes, en los noventa, el país presumía coberturas de vacunación cercanas al 95 por ciento, lo necesario para mantener al virus a raya. Hoy apenas se ronda el 71 por ciento, muy lejos del nivel seguro. Y el sarampión no perdona descuidos: es de las enfermedades más contagiosas que existen. Un solo enfermo puede infectar entre 12 y 18 personas si no están protegidas. Así, el virus encuentra barrio libre para hacer fiesta.
Cuando no se alcanza la llamada “inmunidad de grupo”, el escenario se vuelve ideal para que el contagio se dispare. Muchos brotes arrancan con casos importados, pero el verdadero problema surge cuando llegan a comunidades donde la gente no tiene el esquema completo de vacunación.
Y ojo, no es solo asunto de niños. Jóvenes y adultos que no tengan sus vacunas al día también pueden caer, y las complicaciones no son cualquier gripita: neumonía, diarreas severas, infecciones de oído, ceguera e incluso encefalitis, que puede dejar secuelas permanentes.
Otro ingrediente que le echó gasolina al fuego fue la desinformación. Durante la pandemia de COVID-19 circularon versiones falsas y dudas sobre las vacunas que terminaron sembrando desconfianza. Aunque en México no hay un movimiento antivacunas tan fuerte como en otros países, las mentiras sí hicieron mella, incluso entre algunos trabajadores de la salud.
Ante este panorama, especialistas y autoridades coinciden en algo básico pero urgente: subir la cobertura de vacunación parejo en todo el país, garantizar que las dosis lleguen a donde deben llegar, reforzar la vigilancia epidemiológica y cortar a tiempo cualquier brote importado.
En pocas palabras, la solución no es mágica: es vacunarse. Revisar la cartilla, completar esquemas y no dejarle el terreno libre al virus. Porque el sarampión ya demostró que, si le aflojan tantito, regresa con todo.
