Por M. Angel Villa Juárez
Morelia, Mich. 13 febrero 2026.- En Sinaloa la tierra sigue hablando, y lo que dice no es cuento de película ni ajuste entre capos famosos. En comunidades del municipio de Concordia, buscadores han documentado desde 2019 hallazgos de fosas clandestinas donde las víctimas no eran grandes peces del narcotráfico, sino gente de a pie: trabajadores que no pagaron extorsión.
Entre 2019 y 2021, Miguel Trujillo Herrera y Mario Vergara Hernández llegaron a la zona para capacitar a colectivos en métodos de búsqueda en campo. No eran improvisados: ambos se formaron buscando a sus propios hermanos desaparecidos. Miguel es hijo de María Herrera Magdaleno, quien encaró al entonces presidente Felipe Calderón en 2011 por la desaparición de sus hijos.
Miguel Trujillo recordó que en Concordia encontraron fosas con cinco, 20 y hasta 32 cuerpos en un solo punto. “Eran de varias partes, incluso de Veracruz”, relató. Y lo más crudo: según el testimonio de un sobreviviente que logró escapar de sus captores, muchas de las personas asesinadas eran paleteros, vendedores de tamales, trabajadores que no habían pagado “piso”. No estaban metidos en la disputa entre “los mayos” y “los chapitos”, pero quedaron atrapados en esa guerra.
En la comunidad de El Verde fueron localizados cinco de los diez mineros secuestrados el 24 de enero en el campamento de la mina Vizsla Silver. La versión oficial, dada por el secretario de Seguridad Omar García Harfuch, apuntó a que fueron confundidos por un grupo armado ligado a la facción de “los chapitos”. Pero en el terreno, las familias dicen que el horror va más allá de una confusión.
Alejandra Martínez Carrizales, del colectivo Por las Voces sin Justicia, denuncia que desde que arreció la guerra interna del Cártel de Sinaloa —tras el secuestro de Ismael Zambada García por Joaquín Guzmán López— la desaparición de personas se disparó y la crisis forense reventó por todos lados.
“Tenemos más de 50 cuerpos localizados que siguen en el Semefo. Hemos exigido pruebas de ADN, escrito oficios, hablado con la fiscalía estatal y nada. Hay un caso que está por cumplir un año sin que entreguen el cuerpo a su familia”, denuncia.
Mientras tanto, las buscadoras reclaman que no pueden entrar a zonas como Concordia por la inseguridad. Piden seguridad real, no discursos. Y también reclaman que no haya muertos de primera y de segunda. Recuerdan que cuando fue privada de la libertad la influencer Nicole Pardo Molina, hubo despliegue inmediato ordenado por el gobernador Rubén Rocha Moya. “Ojalá así se movieran por todos”, dicen.
De acuerdo con la Plataforma Ciudadana de Fosas, entre 2006 y 2024 en Sinaloa se han localizado decenas de entierros clandestinos, con cientos de cuerpos y miles de restos humanos. Sin embargo, las cifras oficiales y las documentadas por la prensa no siempre coinciden, y el número de personas identificadas es mínimo frente al tamaño del cementerio oculto.
En el barrio se dice claro: aquí no todos los que terminan en una fosa eran narcos. Muchos eran trabajadores que no pudieron pagar una cuota, que vivían al día y quedaron en medio de una guerra que no era suya. Y mientras la tierra sigue soltando secretos, las familias siguen buscando con picos, palas y más coraje que miedo.
