Por M. Angel Villa Juárez
Morelia, Mich. 20 febrero 2026.- Pitó el árbitro y se acabó la historia en tierras sinaloenses: el Club Atlético Morelia se plantó con carácter y salió con la victoria en la bolsa. Un triunfo dorado, trabajado a ras de pasto, de esos que saben a gloria porque se pelean hasta el último suspiro.
En la Jornada 7, el Canario se metió a la casa de los Dorados de Sinaloa y no se achicó. Con orden, garra y esa sangre fría que se necesita cuando el rival aprieta, Morelia ganó por la mínima: 0-1 que vale oro molido.
No fue paseo ni carnaval. Fue partido bravo, de choque y roce, donde cada balón se disputó como si fuera el último. Pero los rojiamarillos supieron aguantar cuando tocó defender y aprovechar el momento justo para clavar el diente. Así se ganan los partidos serios.
Con este resultado, el equipo moreliano no regresa “cholo” ni cabizbajo; vuelve con tres puntos que pesan en la tabla y que levantan el ánimo de la afición, esa que nunca deja de creer aunque el camino se ponga empedrado.
El Canario voló alto en Sinaloa. Y cuando este equipo se acuerda de lo que trae en el pecho, cuidado, porque puede hacer ruido en cualquier cancha.
