PULSO MICHOACANO

Desaparece estudiante en la UAEM; comunidad estalla en marchas y exige respuestas

Por M. Angel Villa Juárez
Morelia, Mich. 02 marzo 2026.- La rabia y el miedo caminan juntos en Morelos. Desde el viernes 20 de febrero no se sabe nada de Kimberly Ramos Beltrán, de 18 años, estudiante de la Facultad de Contabilidad, Administración e Informática de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos. Desapareció dentro del Campus Chamilpa y, hasta hoy, el silencio pesa más que cualquier comunicado.

La comunidad universitaria no se quedó cruzada de brazos. El 26 de febrero salieron a las calles del centro de Cuernavaca para exigir respuestas. Al día siguiente, el 27, la protesta se trasladó al interior del campus: cerraron accesos por varias horas y levantaron la voz contra la inseguridad que —dicen— ya no es novedad, sino rutina.

Estaba convocada una tercera marcha para este lunes 2 de marzo, del campus al zócalo de la capital morelense. Sin embargo, fue pospuesta luego de una reunión entre autoridades estatales, la Rectoría y representaciones sindicales y estudiantiles, donde se prometió información relevante. Pero mientras esa información no se traduzca en hechos, la incertidumbre sigue respirando en los pasillos.

Miedo que ya venía creciendo

La desaparición de Kimberly no ocurre en el vacío. Estudiantes denuncian que recientemente dos jóvenes sufrieron intentos de secuestro. A eso se suman asaltos, robo de autos y atracos constantes dentro y fuera del campus. El reclamo es claro: no es un caso aislado, es un problema que lleva rato cocinándose.

La Comisión de Seguridad del Consejo Universitario sesiona de manera permanente y acordó implementar medidas de emergencia. Por su parte, Mario Cortés, líder del Sindicato Independiente de Trabajadores Académicos (SITAUAEM), activó el “código rojo”, estableciendo clases virtuales en el turno vespertino para proteger a la comunidad.

La exigencia: que aparezca y que haya seguridad

Desde la mirada del ciudadano, esto no se trata de colores ni discursos, se trata de una joven que salió a estudiar y no regresó a casa. Se trata de padres con el corazón en la garganta y compañeros que hoy caminan con miedo.

Kimberly sigue sin aparecer. La convocatoria a una tercera marcha permanece latente. Porque cuando el miedo entra a las aulas, el silencio no es opción. Aquí lo que se exige es claro: que la encuentren, que haya justicia y que la universidad vuelva a ser un lugar de estudio, no de angustia.