Por M. Angel Villa Juárez
Morelia, Mich. 23 marzo 2026.- En un hecho que muchos en el gremio veían como una deuda vieja —de esas que nomás no se pagaban—, la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo por fin reconoció a mujeres y hombres que han dejado la garganta, el alma y media vida detrás de un micrófono o frente a una cámara. Y sí, por primera vez en su historia, la UMSNH se puso seria para aplaudirle a quienes han sido la voz y la imagen de Michoacán por décadas.
En el arranque de las actividades por el 50 aniversario de Radio y TV Nicolaita, la ceremonia juntó a fundadoras, pioneros, locutoras, locutores, periodistas veteranos y nuevas generaciones que hoy sostienen las noticias con pura pasión, incluso en tiempos donde ejercer el oficio es casi deporte extremo.
Uno de los momentos más sentidos fue la intervención de Humberto Méndez Campos, fundador de Radio Nicolaita, quien recordó el nacimiento de la emisora el 8 de mayo de 1976. Dijo que desde entonces se levantó como una voz cultural y universitaria, pensada para abrir camino al conocimiento y acompañar a la sociedad en sus luchas y transformaciones.
A su vez, Guadalupe Santacruz Esquivel, jefa del Departamento de Radio y TV Nicolaita, soltó una verdad que muchos compartieron con la cabeza: en más de un siglo de historia nicolaita nunca se había dado un reconocimiento así. Hoy —dijo— se salda una deuda con un gremio que trabaja duro, que casi siempre es poco valorado y que muchas veces carga con agresiones y riesgos sólo por informar. Que la Universidad reconozca su labor es un mensaje claro de respeto y respaldo.
La ceremonia también sacó lagrimita cuando se recordó a quienes ya no están, como el caso del locutor Roberto Zirate Cruz, homenajeado de manera póstuma. Su hijo, Roberto Carlos Zirate Álvarez, agradeció a nombre de la familia por un reconocimiento que, más que diploma, se siente como un abrazo a toda una vida dedicada a comunicar con responsabilidad.
Entre aplausos, anécdotas y el orgullo de verse reunido como gremio, la pionera Yolanda Gutiérrez celebró el encuentro, confesando que fue un gusto enorme ponerle rostro a tantas voces que por años sólo se escuchaban a través de un receptor.
Para muchos, esta ceremonia no sólo fue un homenaje: fue un ajuste de cuentas con la historia, un “ya era hora” dicho con el corazón. Porque si algo quedó claro es que la radio y la televisión en Michoacán están hechas de gente que nunca ha dejado de ponerle alma, barrio y oficio al micrófono. Y hoy, por fin, alguien les dijo: gracias.
