Por M. Angel Villa Juárez
Morelia, Mich. 26 mayo 2026.- En tiempos donde la ciencia muchas veces tiene que abrirse paso entre recortes, grilla y desinformación, la Universidad Michoacana decidió levantar la voz para reconocer a quienes han hecho del conocimiento una forma de servirle al país. Este martes, la UMSNH entregó el Doctorado Honoris Causa a la científica Rosaura Ruiz Gutiérrez y al investigador nicolaita Jesús Campos García.
La ceremonia se realizó en medio de un ambiente solemne, pero también cargado de orgullo universitario. Ahí, la rectora Yarabí Ávila González definió a los galardonados como “La guardiana de la razón científica de México” y “El nicolaita que descifra la vida”, resaltando el peso humano y académico de sus trayectorias.
Porque aunque en la calle a veces parezca que la ciencia vive lejos de la realidad del pueblo, lo cierto es que detrás de muchos avances hay personas que han dedicado su vida entera a investigar, enseñar y abrir caminos para nuevas generaciones.
Durante su mensaje, la rectora aseguró que el Doctorado Honoris Causa no sólo reconoce inteligencia o prestigio, sino la capacidad de convertir el conocimiento en servicio y compromiso social.
Y es que desde la mirada del ciudadano común, en un país donde miles de jóvenes todavía luchan por entrar a una universidad pública, ver que la educación y la investigación siguen siendo motivo de orgullo también manda un mensaje importante: estudiar sí puede transformar vidas.
Rosaura Ruiz Gutiérrez, actual secretaria de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, agradeció la distinción y destacó que la Universidad Michoacana representa una institución con pensamiento crítico, tradición y compromiso social.
La científica señaló que recibir este reconocimiento tiene un significado especial por la historia de lucha de la UMSNH en defensa de la educación pública y la soberanía nacional.
Además, reconoció el trabajo conjunto que existe entre instituciones para fortalecer la educación superior y la investigación en México, subrayando que los grandes problemas del país sólo pueden enfrentarse mediante colaboración.
Durante su intervención también habló sobre el trabajo que la federación desarrolla en Michoacán, particularmente el Plan de Justicia del Pueblo Purépecha impulsado por el gobierno de Claudia Sheinbaum.
Por su parte, el investigador Jesús Campos García agradeció emocionado el reconocimiento otorgado por la casa de estudios que lo formó y aseguró que ser nicolaita implica entender que el conocimiento debe tener sentido humanista y social.
El académico recordó que, pese a tener oportunidades fuera de Michoacán, decidió regresar a la Universidad Michoacana para aportar al desarrollo científico de la institución y formar nuevas generaciones de investigadores.
“Ser nicolaita implica comprender que la ciencia, la educación y la cultura deben ponerse al servicio de la sociedad”, expresó el investigador durante la ceremonia.
Desde la visión del barrio, historias así todavía inspiran. Porque mientras muchos jóvenes enfrentan incertidumbre, violencia o falta de oportunidades, también existen maestros, científicos y universidades públicas que siguen apostando por el conocimiento como herramienta para cambiar la realidad.
Y aunque la ciencia no siempre haga ruido en las calles, este martes quedó claro que en Michoacán todavía hay quienes defienden las ideas, la educación y la investigación como si fueran parte de la dignidad misma del pueblo.
