Por M. Angel Villa Juárez
Morelia, Mich. 21 septiembre 2026.– Se acabó aquello de que el chamaco está en clase, pero nomás anda pendiente del celular. A partir del 3 de noviembre, las primarias y secundarias del país tendrán restringido el uso de celulares, tabletas y otras pantallas durante la jornada escolar, incluido el recreo.
La medida fue acordada por las autoridades educativas de las 32 entidades federativas, después de una serie de foros y consultas en los que participaron familias, docentes, especialistas y autoridades.
El anuncio fue presentado por el secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, durante la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum.
La cosa está clara: los alumnos sí podrán llevar su teléfono en la mochila, pero deberá quedarse guardado.
Nada de estar texteando debajo de la banca, viendo videos mientras el maestro explica o echando la partida durante el recreo. De acuerdo con lo anunciado, los dispositivos solamente podrán utilizarse en casos de emergencia o cuando exista alguna situación particular relacionada con los estudiantes.
Y aquí es donde seguramente habrá opiniones para todos los gustos. Para unos padres de familia, quitarle el teléfono al estudiante durante unas horas puede ser una manera de recuperar atención, lectura, escritura y convivencia cara a cara. Para otros, el celular también puede ser una herramienta útil si se utiliza con fines educativos o ante una emergencia.
La SEP sostiene que el objetivo no es simplemente quitarles el aparato a los estudiantes por quitarlo, sino reducir el uso indiscriminado de pantallas y fortalecer actividades como la creatividad, la lectura, la escritura y la convivencia.
El gobierno federal informó que la discusión comenzó desde julio, cuando se abrió un debate nacional sobre el uso de tecnologías, plataformas digitales y redes sociales dentro de las escuelas.
Como parte del diagnóstico, la SEP citó un monitoreo de la UNESCO según el cual 114 sistemas educativos del mundo ya contaban con alguna regulación nacional sobre teléfonos celulares en las escuelas a marzo de 2026.
Desde la mirada del ciudadano, el asunto tiene un lado bastante sencillo: si los niños van a la escuela, pues que estudien; pero también habrá que ver cómo se aplica la regla en la vida real.
Porque una cosa es anunciar que el celular deberá permanecer guardado y otra es ponerse de acuerdo sobre qué ocurre cuando un padre necesita localizar a su hijo, cuando aparece una emergencia o cuando un profesor considera necesario utilizar tecnología para una actividad escolar.
Además, la restricción alcanza hasta el recreo, precisamente el momento en que muchos estudiantes aprovechan para sacar el teléfono, revisar mensajes, grabar videos o simplemente matar el tiempo frente a la pantalla.
Ahora el reto será que cada escuela tenga reglas claras y que maestros, padres y alumnos sepan exactamente cómo actuar ante excepciones y emergencias.
Por lo pronto, el mensaje ya está dado: desde el 3 de noviembre, en primarias y secundarias el celular podrá ir en la mochila, pero no podrá andar suelto por el salón ni por el patio.
La prueba será saber si con menos pantalla realmente habrá más lectura, más conversación y más atención, o si el teléfono simplemente se convertirá en el nuevo pleito cotidiano entre alumnos, maestros y padres de familia.
