Por M. Angel Villa Juárez
Morelia, Mich. 20 febrero 2026.- Desde la banqueta ciudadana, donde uno ve cómo se mueven las siglas y los intereses, la cosa quedó así: la organización Construyendo Sociedades de Paz A.C. decidió bajarle dos rayitas a la polémica y cambió su emblema. Dejó atrás las siglas “CSP” —las mismas que identifican a la presidenta— y ahora se presentará como “PAZ”, con palomita incluida.
El aviso llegó formalito al Instituto Nacional Electoral (INE). El documento, fechado el 19 de febrero y firmado por Armando González Escoto, representante de la asociación, fue entregado a la Secretaría Ejecutiva del árbitro electoral. En cristiano: “ya no queremos broncas, ahí muere”.
Y es que la molestia venía de arriba. Ese mismo día, en la mañanera, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo dijo claro y pelado que el uso de “CSP” podía confundir a la gente, como si mañana apareciera un grupo usando “AMLO” para jalar simpatías. Desde la calle, muchos pensamos lo mismo: eso suena a colgarse del nombre.
La asociación se defendió ante el INE diciendo que desde el 30 de enero ya había avisado a la Dirección de Prerrogativas y Partidos Políticos su intención de cambiar a “Partido PAZ”. Aseguraron que no buscaban violar derechos políticos de la presidenta, sino asociar ideas bonitas como solidaridad y paz. Ajá.
En medio del jaloneo legal, la Consejería Jurídica de la Presidencia metió escrito el 5 de febrero. La Unidad Técnica de lo Contencioso Electoral (UTCE) revisó el asunto y decidió no abrir procedimiento sancionador ni dictar medidas cautelares el 13 de febrero. O sea, no pasó nada… oficialmente.
Pero la historia no terminó ahí. La presidenta llevó el caso al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, donde el expediente quedó en manos del magistrado Felipe Fuentes. Así que el tema sigue vivo en tribunales.
Desde el punto de vista del ciudadano de a pie, esto deja una lección simple: en política, hasta las siglas pesan. Y cuando se parecen demasiado al poder, más vale cambiar de logo antes de que el golpe sea mayor. Aquí no hubo multa ni castigo, pero sí un mensaje clarito: no te cuelgues del nombre… porque te bajan el letrero.
