Por M. Angel Villa Juárez con información de Alfonso Comapean.
Morelia, Mich. 10 noviembre 2025- Mira nomás, mientras unos andan contando sus pesitos de la liquidación que les toca por el cierre de la planta 1 de Nissan en CIVAC, otros ya andan con el Jesús en la boca porque la maña les trae puesto el ojo encima. Y es que esta semana arrancan los pagos para más de 865 trabajadores que se quedan sin chamba, pero con un riesgo bien puesto: que el crimen organizado los siga para bajarles su lana, así de gacho está el asunto.
Los obreros ya fueron a chillarle al Sindicato pa’ que no los dejen morir solos y pidan al gobierno de Morelos, que lidera doña Margarita González Sarabia, que no se haga pato y mande a la tira estatal a cuidarles el pellejo cuando salgan con su cheque. Porque —según cuentan varios— desde la semana pasada hay carros y vatos raros siguiéndolos hasta sus casas, como si ya supieran cuánto les va a caer y cuándo.
La banda exige que afuera de la planta japonesa haya policías suficientes para evitar que los levanten, los asalten o nomás los presionen para entregar su lana. Porque de nada sirve ser finiquitado si te acaban quitando hasta la tranquilidad.
Mientras la raza se preocupa por llevar el pan a casa, el crimen los asecha como si fueran botín fácil. Y ahí es donde la autoridad tiene que rifársela, porque neta, la raza trabajadora ya carga suficiente con quedarse sin empleo.
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