Por M. Ángel Villa Juárez
Morelia, Mich. 26 marzo 2026.- En Morelia ya se siente el corredero de máquinas y el polvaderón porque el primer tramo del Segundo Anillo Periférico —ese que según esto nos va a ahorrar maldiciones y vueltas inútiles en hora pico— ya trae un 85% de avance y, según el gobierno estatal, va a quedar listo para junio. Que en ocho minutos vamos a cruzar de la salida a Pátzcuaro a la de Quiroga… así, como si nada. La banda, claro, quiere ver para creer.
La obra se está haciendo con lana estatal, dicen, sin pedir prestado ni dejarle más deudas al pueblo. Nomás que es un billetote: mil 274 millones de pesos para este primer tramo. Y si se suman los segmentos 1, 4 y 5, el chiste ya anda en 2 mil 500 millones, con 50 kilómetros de vialidad que prometen hacer la vida más ligera… o por lo menos menos atorada.
Ahí en la supervisión, desde el gobierno estatal aseguraron que todo esto es gracias a un “buen manejo de recursos” y que Morelia ya necesita infraestructura que de veras funcione, no parchecitos. La tirada es que por aquí circulen 6 mil vehículos diarios, lo cual suena bien, pero también habrá que ver si el diseño aguanta el trote y si no nos salen después con que faltan puentes, accesos o retornos.
Desde la SCOP, el secretario Rogelio Zarazúa Sánchez dijo que este tramo es de 13.4 kilómetros continuos, con 13 metros de ancho, “como autopista de las buenas”, pues. Y que andan chambeando 350 trabajadores para que no se les haga bolas el engrudo y sí lo entreguen “en tiempo y forma”.
La banda automovilista —esa que diario sufre el bulevar García de León, Camelinas, Madero Poniente y el mentado Libramiento— solo espera que esta vez sí se arme algo que aliviane la cargadera, y no otra obra eterna que nomás sirva para presumir resultados a medias.
El pueblo quiere calles, no promesas; movilidad real, no inauguraciones apuradas. Junio está a la vuelta de la esquina: veremos si el Segundo Periférico llega como anillo al dedo… o si termina siendo otro cuento que nos sabemos de memoria.
