Por M. Ángel Villa Juárez
Morelia, Mich. xx agosto 2025..- La bronca que cimbró a la Ciudad de México el pasado 20 de mayo, cuando acribillaron en plena avenida Tlalpan a los funcionarios Ximena Guzmán (42) y José Muñoz (40), cercanos a la alcaldesa Clara Brugada, ya dio un giro: 13 personas fueron detenidas, entre ellas tres que jalaron el gatillo.
La propia Brugada soltó la sopa este miércoles en una conferencia express:
“Durante la madrugada, en coordinación con el Gobierno de México, se llevó a cabo un importante operativo relacionado con los homicidios de nuestros compañeros. Se detuvo a 13 personas, tres de ellas participaron directamente en el crimen y las demás en la preparación logística”.
Desde que se armó la matazón en Tlalpan, las autoridades habían dicho que al menos cuatro sujetos participaron y que todo fue un golpe con “alto grado de planeación”. Pero meses pasaron y la investigación se mantuvo cerrada, sin pistas claras del móvil ni detenidos que dieran la cara.
Brugada destacó la coordinación entre su gobierno y la Federación para llegar hasta estos resultados, aunque no se soltaron más detalles sobre cómo agarraron a la banda ni si hay detrás algún grupo pesado ligado a carteles.
La ejecución de Guzmán y Muñoz fue uno de los golpes más fuertes en la política capitalina en los últimos años: funcionarios de confianza de la alcaldesa, cazados a plena luz del día, en una de las avenidas más transitadas de la CDMX.
El caso también pone en la mesa la ola de inseguridad que azota al país y la capital, donde el crimen organizado se mueve a sus anchas pese a que el gobierno federal insiste en que los homicidios bajaron 24.9% en los primeros diez meses de la presidencia de Claudia Sheinbaum.
En el barrio dicen que la cosa no está fácil: si así les fue a los de confianza de la mera jefa de la ciudad, ¿qué queda pa’ la gente de a pie?
