Por M. Ángel Villa Juárez.
Morelia, Mich. 29 octubre 2025.- Pues que siempre no. Los campesinos michoacanos se cansaron —otra vez— de promesas en oferta especial y este 29 de octubre le respondieron al gobierno federal que sus propuestas no alcanzan ni para la semilla de frijol. Según ellos, los 6 mil pesos por tonelada de maíz, lo que se presentó en la mesa de diálogo fueron simples “limosnas”, como si el campo pudiera sobrevivir con buenos deseos y papeles timbrados.
Desde ayer las casetas de Panindícuaro y Ecuandureo se mantienen cerradas al paso normal, convertidas en una especie de vitrina del hartazgo. Ahí, entre lonas, garrafones de agua y el eterno olor a diesel, los agricultores volvieron a recordarle al país que sin campo no hay tacos ni nación que presuma de comer tres veces al día.
Los manifestantes aseguran que no se moverán hasta ver compromisos reales: precios justos para la cosecha, apoyos directos —sin que se queden atorados en el escritorio de algún funcionario— y programas que revivan al sector primario, ese que ya fue orgullo nacional y ahora nomás lo visitan en campañas.
“Aquí seguimos en pie de lucha”, repiten los campesinos, con la voz curtida por el sol y las temporadas de siembra. “No dejaremos libre las casetas hasta que el gobierno se acuerde que el campo también vota y también come”.
Mientras tanto, los automovilistas se avientan el via crucis del tráfico, la fila eterna y el clásico “avance de a pasito”, pero muchos de ellos —aunque renegando— reconocen que la causa es justa. “Si a ellos no les pagan bien, ¿qué vamos a comer nosotros?”, dice un chofer que lleva dos horas atrapado en el asfalto caliente.
Así que la cosa está clara: o el gobierno se pone las pilas con una propuesta que no suene a caridad, o las casetas seguirán siendo trincheras temporales, recordando que el campo de Michoacán no está dispuesto a ser un figurante más en el teatro nacional..
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