Por M. Angel Villa Juárez
Morelia, Mich. 28 enero 2026.- En este Michoacán donde la realidad a veces pega más duro que la noticia, el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla salió a dar la cara y a poner freno a los rumores: la investigación por el homicidio de la familia de intérpretes de Lengua de Señas Mexicana no está cerrada y hay más personas involucradas que ya están siendo investigadas.
En conferencia de prensa, flanqueado por el fiscal Carlos Torres Piña, el secretario de Gobierno Raúl Zepeda Villaseñor y el titular de Seguridad José Antonio Cruz Medina, el mandatario pidió no andar especulando como si el dolor fuera chisme de esquina. Aquí, dijo, hay trabajo serio y líneas de investigación claras.
Bedolla explicó que por este triple homicidio ya se encuentra detenido Alfredo “N”, familiar de las víctimas, y será el viernes 30 de enero cuando se reanude la audiencia para que la autoridad determine su situación jurídica. Mientras tanto, la Fiscalía sigue rascándole al expediente, porque —según el propio gobernador— el caso todavía tiene carnita por salir.
El fiscal Carlos Torres Piña fue directo: desde que se reportó la desaparición, la Fiscalía activó todos los protocolos, actuó conforme a la ley y mantuvo contacto permanente con los familiares. Aclaró también que las cédulas de búsqueda no se difundieron porque los propios familiares no lo autorizaron, tumbando así versiones de supuestas omisiones.
“No hubo retrasos ni negligencias”, sostuvo el fiscal, quien recalcó que desde el arranque se priorizó la atención a las víctimas indirectas y el trabajo técnico de investigación. De esas pesquisas salió la detención de Alfredo “N”, de 47 años, hoy ya en manos de un juez.
Torres Piña también dejó algo bien claro, para que no se haga novela negra donde no la hay: hasta el momento no existen indicios de que el crimen esté ligado a la delincuencia organizada ni a la labor profesional de las víctimas. Aun así, aseguró que el seguimiento es puntual y que existe comunicación constante con la Comisión Estatal de Derechos Humanos.
El mensaje oficial es seco pero firme: el caso no está archivado ni maquillado, y aunque el dolor no se borra con comunicados, las autoridades dicen que van a llegar hasta donde tope. En la calle, la gente espera que esta vez la justicia no se quede a medias.
