PULSO MICHOACANO

Chava Arvizu, regidor de Morelia comenta donación de terreno al Telebachillerato de Atapaneo

Por M. Angel Villa Juárez
Morelia, Mich. 11 febrero 2026.- En Atapaneo ya estaban cansados de andar de un lado pa’ otro, como inquilinos incómodos, cargando pupitres y sueños a cuestas. El Telebachillerato de la tenencia, que por años ha funcionado en locales prestados y, en los últimos tiempos, hasta en la clínica del pueblo, por fin ve una luz al final del pasillo: el Ayuntamiento de Morelia donará un terreno para que se construya su plantel propio.

Así lo dio a conocer el regidor Chava Arvizu, quien explicó que, tras varias gestiones y jaloneos administrativos, se logró concretar la donación del predio donde se levantará la nueva escuela. “No es favor, es justicia para los chavos de Atapaneo”, soltó el regidor, dejando claro que el proyecto no nació de la noche a la mañana, sino de la insistencia de padres de familia, maestros y alumnos que ya no querían seguir tomando clases donde se pudiera.

Y es que la historia del Telebachillerato parece de novela de barrio: primero en un local improvisado, luego brincando a otro espacio, y en los últimos años acomodándose como podían en la clínica de la tenencia. Ahí, entre consultorios y pasillos adaptados, los jóvenes han sacado adelante sus estudios, aguantando calor, frío y la falta de espacios adecuados.

La donación del terreno representa algo más que papeles firmados. Significa estabilidad para decenas de estudiantes que cada ciclo escolar se preguntaban si tendrían salón o tendrían que volver a empacar. Significa también dignidad para los docentes, que han hecho milagros con lo poco que hay, y tranquilidad para los padres, que ven en la educación la única puerta pa’ que sus hijos no se queden atorados en la misma esquina de siempre.

Chava Arvizu detalló que el siguiente paso será gestionar recursos para la construcción del plantel, un proceso que implicará tocar puertas en el ámbito estatal y federal. “El terreno ya está; ahora toca que el edificio se levante”, comentó, señalando que el compromiso es que la obra no se quede en promesa de escritorio.

Vecinos de Atapaneo celebraron la noticia como se celebran las cosas buenas en el barrio: con esperanza, pero también con el ojo bien abierto. Porque saben que una cosa es anunciar y otra cumplir. Sin embargo, reconocen que este primer paso es fundamental para que el Telebachillerato deje de ser itinerante y se convierta en una institución con raíces firmes en la comunidad.

La educación media superior en las tenencias de Morelia ha enfrentado carencias históricas: falta de infraestructura, equipamiento limitado y espacios improvisados. Por eso, la donación del terreno no es cualquier trámite burocrático; es un golpe en la mesa para decir que los jóvenes de Atapaneo también cuentan.

Ahora la pelota está en la cancha de las autoridades que deberán etiquetar recursos y arrancar la obra. Mientras tanto, los estudiantes siguen asistiendo a clases en la clínica, pero con la mirada puesta en ese pedazo de tierra que, si todo sale como se ha prometido, pronto dejará de ser terreno baldío para convertirse en escuela.

Y en el arrabal, donde cada oportunidad vale oro, tener un plantel propio no es lujo: es necesidad. Es darle a los chavos un lugar fijo donde estudiar, soñar y planear un futuro que no tenga que mudarse cada año.