PULSO MICHOACANO

China gana terreno en Oriente Medio sin disparar un tiro; fortalece su poder energético y desafía al dólar

Por M. Angel Villa Juárez

Morelia, Mich. 20 julio 26.— Mientras los bombazos, las amenazas y las tensiones mantienen en vilo a Oriente Medio, hay un jugador que está sacando ventaja sin mandar soldados al frente ni disparar un solo tiro. Se trata de China, que ha sabido mover sus fichas con calma y convertir la crisis en una oportunidad para fortalecer su influencia económica y política a nivel mundial.

Aunque al principio muchos analistas pensaban que la escalada del conflicto terminaría golpeando a Pekín por su dependencia del petróleo de la región, la realidad fue otra. El gobierno chino llegó preparado, con reservas estratégicas superiores a los 500 millones de barriles de crudo y una política de diversificación energética que le permitió aguantar el impacto sin entrar en pánico.

Especialistas en geopolítica sostienen que China jugó un papel importante para evitar una mayor sacudida en los mercados internacionales. Al reducir la actividad de algunas refinerías, utilizar parte de sus reservas, reorganizar el suministro de petróleo y disminuir temporalmente sus importaciones, ayudó a contener la presión provocada por las afectaciones en el estrecho de Ormuz, una de las rutas petroleras más importantes del planeta.

La apuesta china por la electrificación también comenzó a rendir frutos. Actualmente, cerca del 30 por ciento de la energía que consume el país proviene de electricidad, una cifra superior a la registrada en Estados Unidos y gran parte de Europa. Además, durante 2024, China encabezó la instalación mundial de nuevos proyectos de energía solar y eólica, reduciendo aún más su dependencia del petróleo.

Gracias a esa estrategia de largo plazo, Pekín disminuyó sus compras de crudo importado en aproximadamente cuatro millones de barriles diarios durante el conflicto, un movimiento que llevó a diversos analistas internacionales a catalogar al gigante asiático como la nueva superpotencia energética.

Pero el beneficio para China no termina en los energéticos. La guerra también está modificando el tablero político de Oriente Medio. Diversos expertos consideran que varios países del Golfo Pérsico comienzan a ver a Estados Unidos como un aliado menos confiable, mientras observan a Pekín como un socio estable para hacer negocios sin involucrarse directamente en los conflictos militares de la región.

La estrategia china ha sido sencilla: evitar convertirse en policía del mundo y concentrarse en fortalecer relaciones comerciales, inversiones e infraestructura con las principales economías árabes, manteniendo además canales abiertos de diálogo con naciones como Irán y Arabia Saudita.

Otro cambio importante ocurre en el terreno financiero. Cada vez más operaciones comerciales relacionadas con el petróleo comienzan a realizarse en yuanes, la moneda china, reduciendo gradualmente la dependencia del dólar estadounidense. Incluso se ha informado que algunos embarques petroleros recibieron prioridad al efectuar sus pagos utilizando la divisa china.

Especialistas consideran que esta tendencia seguirá creciendo conforme más países busquen disminuir su exposición a las sanciones financieras de Washington y diversificar sus mecanismos de comercio internacional.

Así, mientras las potencias occidentales concentran buena parte de sus recursos en conflictos armados, China parece apostar por otra ruta: fortalecer su economía, ampliar su influencia diplomática y consolidarse como un socio comercial atractivo para una región que sigue siendo clave para el suministro mundial de energía. En medio de la incertidumbre, el gigante asiático está demostrando que también se puede ganar una guerra moviendo la economía en lugar de los ejércitos.