Por M. Angel Villa Juárez
Morelia, Mich. 2 junio 2026.- Mientras en los mercados y tianguis la gente hace cuentas para que alcance para el jitomate, la cebolla y la carne, productores agrícolas de México, Estados Unidos y Canadá encendieron las alertas ante posibles cambios al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), al considerar que podrían afectar el suministro de alimentos y encarecer aún más la comida en toda la región.
Más de 160 organizaciones agroalimentarias de los tres países firmaron una carta conjunta para pedir que el acuerdo comercial permanezca sin modificaciones durante el proceso de revisión que se realiza este año.
El documento fue entregado a autoridades comerciales de las tres naciones con el objetivo de preservar un tratado que, según los productores, ha permitido mantener la estabilidad en la producción y distribución de alimentos durante las últimas décadas.
Desde la visión del ciudadano común, el tema puede parecer lejano, pero termina impactando directamente en la mesa de las familias. Porque cuando surgen barreras comerciales, aranceles o restricciones entre países, los primeros efectos suelen sentirse en los precios que paga la gente por productos básicos.
El presidente del Consejo Nacional Agropecuario (CNA), Jorge Esteve, señaló que mantener vigente el tratado sin cambios es fundamental para evitar problemas en el abastecimiento de alimentos y garantizar que los consumidores sigan teniendo acceso a productos a precios competitivos.
Por su parte, el ex presidente del organismo, Juan Cortina Gallardo, aseguró que la mayoría de los productores agrícolas de Norteamérica coinciden en que no es momento de modificar las reglas comerciales que han permitido la integración del sector.
Uno de los puntos que más preocupa al campo mexicano es la cuota compensatoria de 17 por ciento aplicada por Estados Unidos al jitomate nacional. Productores advierten que esta medida ya provocó una caída cercana al 12 por ciento en las exportaciones mexicanas de este producto.
Además, existe el temor de que restricciones similares puedan extenderse a otros cultivos importantes para la economía nacional, como berries, pepinos y pimientos.
Para quienes viven del campo, el asunto no es menor. Miles de empleos dependen de la venta de productos mexicanos al mercado estadounidense, que sigue siendo el principal destino de las exportaciones agroalimentarias del país.
Los representantes del sector también advirtieron que medidas relacionadas con la estacionalidad o acusaciones de competencia desleal podrían romper el equilibrio comercial construido durante años entre las tres economías.
Según datos presentados por las organizaciones firmantes, el comercio agroalimentario entre México, Estados Unidos y Canadá triplicó su valor entre 2005 y 2023, alcanzando alrededor de 285 mil millones de dólares.
Además, el bloque comercial norteamericano agrupa a más de 500 millones de habitantes y genera intercambios económicos superiores a 1.7 billones de dólares, convirtiéndose en una de las regiones comerciales más importantes del planeta.
Sin embargo, los líderes empresariales también reconocieron que México debe avanzar en la diversificación de mercados para reducir su dependencia comercial de Estados Unidos, país al que actualmente se dirige cerca del 80 por ciento de las exportaciones nacionales.
En ese sentido, destacaron las oportunidades que podrían abrirse con el fortalecimiento de los acuerdos comerciales con Europa y otros mercados internacionales.
Mientras continúan las revisiones del T-MEC y las negociaciones entre los tres países, los productores insisten en que modificar las reglas actuales podría generar incertidumbre para agricultores, empresarios y consumidores.
Porque al final, detrás de cada discusión comercial y cada tratado internacional, está algo tan simple como importante: que los alimentos lleguen a la mesa de millones de familias sin que el precio se convierta en otra preocupación más para el bolsillo del barrio.
