Por LAE Israel García Zamudio, para Pulso Michoacano.
Los gobiernos van y vienen, sin importar su color o ideología, pero el sector primario de nuestro país, aquel que nos permite tener un plato de comida en la mesa, parece no ser una prioridad para las administraciones. A la hora de plantear un verdadero plan de desarrollo con recursos adecuados para su crecimiento, las cosas no resultan como muchos esperaríamos.
El sector rural en nuestro país necesita un apoyo decidido, no solo del Poder Ejecutivo, sino, principalmente, del Poder Legislativo. Es en los congresos estatales y en el Congreso de la Unión donde realmente se puede dar la pelea para lograr mayores y mejores presupuestos para el campo mexicano. Es fundamental que los legisladores comprendan la importancia del desarrollo y crecimiento de este sector, que suele ser mencionado en discursos políticos, pero olvidado en el papel y en la asignación de recursos.
Los legisladores deberían considerar al campo mexicano como un tema prioritario. Para ello, no basta con estudiarlo desde un escritorio o desde una tribuna; es necesario recorrer físicamente las zonas rurales que representan, conocer de primera mano las necesidades y carencias de campesinos, ejidatarios y comuneros. Solo así podrán comprender la realidad de quienes trabajan la tierra todos los días, muchas veces con tecnología limitada y apoyos parciales. Si bien en algunas regiones se han logrado avances, queda un largo camino por recorrer para fortalecer el campo mexicano.
Los deseos de mejorar la situación del campo son muchos, pero las realidades siguen siendo pocas. El legislador debe entender que su labor es propiciar mejoras a la población a través de una legislación adecuada y la aprobación de presupuestos justos. Sin embargo, el desconocimiento sobre las múltiples aristas del sector rural impide que se tomen en cuenta factores esenciales para su desarrollo. Ojalá que cada vez haya menos sueños y más realidades consumadas en nuestro campo nacional.