PULSO MICHOACANO

En tiempos de balas y bloqueos, la Iglesia llama a no soltar la fe ni la esperanza

Por M. Angel Villa Juárez
Morelia, Mich. 22 febrero 2026.- Cuando el ruido de las sirenas no deja dormir y el miedo se mete hasta la cocina, también hay voces que buscan calmar el corazón. En medio de la jornada violenta que se vivió en distintas regiones del país, el Consejo del Episcopado Mexicano emitió un mensaje para acompañar a las familias que hoy sienten zozobra.

A través de un pronunciamiento difundido por sus canales oficiales, los obispos del país expresaron su cercanía con cada familia, parroquia y comunidad que atraviesa momentos de incertidumbre. En palabras claras, señalaron que, como Iglesia, quieren hacerse presentes no con armas ni discursos políticos, sino con oración y acompañamiento fraterno.

“En medio de los momentos de violencia que vivimos en algunas regiones del país el día de hoy, queremos hacernos cercanos a cada familia, parroquia y comunidad, acompañándolos con nuestra oración y cercanía fraterna”, expresaron.

Desde la mirada del ciudadano de a pie, el mensaje cae como un respiro entre tanto sobresalto. Porque mientras en algunas zonas se reportan bloqueos, incendios y operativos, en los hogares la preocupación es la misma: que los hijos regresen bien, que el negocio pueda abrir mañana, que la noche pase tranquila.

El Episcopado también encomendó al país a la protección de Santa María de Guadalupe, a quien llamaron Madre y Reina de la Paz, pidiendo que cubra con su manto a México y ayude a mantener firme la fe, fortalecer la solidaridad y renovar el compromiso de construir paz desde abajo, desde la colonia, desde la familia.

En tiempos donde la violencia parece marcar la agenda, la Iglesia optó por recordar que la paz no solo se decreta: se trabaja, se cuida y se construye entre todos. Y aunque el barrio sabe que la realidad no cambia con palabras, también sabe que cuando la esperanza se pierde, todo se viene abajo.

Hoy, entre patrullas y rumores, el llamado fue claro: no soltar la fe, no soltarnos entre nosotros y no dejar que el miedo nos robe el alma.