PULSO MICHOACANO

Exasesor de Trump admite haber retenido información secreta; ni los poderosos escapan de la justicia

Por M. Angel Villa Juárez

Morelia, Mich. 26 junio 2026.— En un nuevo episodio que vuelve a colocar bajo los reflectores el manejo de información confidencial en las altas esferas del poder estadounidense, John Bolton, quien fuera asesor de Seguridad Nacional durante el primer mandato de Donald Trump, se declaró culpable de retener material clasificado relacionado con la seguridad nacional.

La comparecencia ocurrió este viernes ante el juez Theodore D. Chuang, en Greenbelt, Maryland, donde el exfuncionario aceptó su responsabilidad como parte de un acuerdo con el Departamento de Justicia de Estados Unidos.

Bolton enfrentaba un proceso por 18 cargos derivados del manejo indebido de información sobre defensa nacional, parte de ella catalogada como de alto secreto. Según la Fiscalía, el exasesor conservó documentos y anotaciones con datos confidenciales que compartió con dos familiares mientras preparaba un libro sobre su paso por el gobierno.

Durante la audiencia, al ser cuestionado por el juez sobre su decisión, Bolton respondió: “Sí, su señoría, y lo lamento”, aceptando formalmente el cargo penal.

Como parte del acuerdo judicial, el exasesor enfrenta una posible condena de hasta cinco años de prisión. Además, aceptó pagar una multa de 2.25 millones de dólares, informar a las autoridades sobre toda la información gubernamental que mantenía en su poder y realizar 100 horas de servicio comunitario. La sentencia será emitida el próximo 28 de octubre.

Su defensa sostuvo que Bolton decidió asumir la responsabilidad para evitar un proceso largo que pudiera comprometer información sensible. La abogada Abbe Lowell argumentó que el exfuncionario únicamente buscaba preservar un registro histórico de su paso por la Casa Blanca mediante un diario que contenía datos clasificados.

El caso representa un cambio importante respecto a la postura inicial de Bolton, quien el año pasado se había declarado inocente cuando la Fiscalía de Maryland presentó ocho cargos por transmisión de información de defensa nacional y diez más por retención ilegal de documentos confidenciales.

Desde la óptica del ciudadano común, el proceso vuelve a demostrar que los secretos de Estado son uno de los activos más delicados de cualquier gobierno y que su manejo indebido puede terminar en los tribunales, incluso cuando se trata de personajes que alguna vez ocuparon los cargos más cercanos al poder presidencial. También deja sobre la mesa un debate permanente: hasta dónde llega el derecho de contar la historia desde adentro y dónde comienza la obligación de proteger la información que pertenece a la seguridad de un país.