Por M. Angel Villa Juárez
Morelia, Mich. 29 septiembre 2026.– Ya quedó abierto el primer tramo del segundo periférico de Morelia, una obra que desde el gobierno estatal presumen como una solución para darle un respiro al libramiento y evitar que buena parte del transporte pesado siga atravesando la zona urbana.
El gobernador Alfredo Ramírez Bedolla inauguró los primeros 12.5 kilómetros, que conectan la salida a Mil Cumbres con La Goleta, cerca de Ciudad Salud. La vialidad fue construida como autopista tipo A2, sin cobro de peaje, con una inversión de 573 millones de pesos de recursos estatales, según informó el gobierno.
La apuesta, explicó el mandatario, es separar el tráfico local del transporte de carga y pesado, con la idea de reducir la presión que actualmente soporta el libramiento de Morelia y facilitar los traslados alrededor de la ciudad.
El proyecto completo, sin embargo, todavía está lejos de terminarse. El segundo anillo periférico contempla 51.5 kilómetros y una inversión global de aproximadamente 2 mil 800 millones de pesos.
Desde el discurso oficial, la obra es presentada como resultado del manejo de las finanzas estatales y se asegura que se realizó sin contratar nueva deuda pública. Bedolla señaló que durante su administración se han destinado 31 mil millones de pesos a más de 4 mil 200 obras.
El secretario de Comunicaciones y Obras Públicas, Rogelio Zarazúa Sánchez, aseguró que el nuevo tramo permitirá hacer el recorrido en aproximadamente siete minutos, lo que podría representar una reducción importante en los tiempos de traslado para quienes utilicen esta ruta.
La vialidad tiene 13 metros de ancho, con dos carriles de 3.5 metros cada uno y acotamientos laterales de tres metros. Además, cuenta con 491 luminarias LED solares y se calcula que tendrá un flujo de alrededor de 4 mil 500 vehículos diarios.
Para el ciudadano que todos los días se avienta el tráfico de Morelia, la obra puede sonar como una buena noticia, pero también queda el clásico “vamos a ver”. Porque una carretera recién inaugurada luce muy bien en el acto oficial, pero la verdadera prueba llegará cuando empiece a recibir tráfico pesado, cuando se complete el resto del proyecto y cuando se pueda comprobar si efectivamente baja la carga vehicular del viejo libramiento.
Por ahora, los primeros 12.5 kilómetros ya están en operación. El reto será que los 39 kilómetros restantes no se queden en promesa, y que la millonaria inversión termine reflejándose en algo que el ciudadano pueda notar: menos vueltas, menos tráfico y traslados más rápidos.
