Por M. Angel Villa Juárez
Morelia, Mich. 27 enero 2026.- Desde la mirada del ciudadano que ya no se traga cuentos, la denuncia cae como baldazo de realidad: la misma delincuencia que torció la elección municipal de Irimbo en 2024 es la que hoy carga con la desaparición de dos jóvenes morelianos. Así lo soltó, sin rodeos, el dirigente estatal del PRI, Memo Valencia, al recordar que Carlos Eduardo Becerra Ortiz y Javier Hurueta García, ambos de 18 años, llevan 10 meses sin aparecer.
Valencia no habló al aire. Acompañado de los padres de los muchachos, señaló una colusión descarada entre crimen organizado y la policía municipal de Irimbo, un maridaje viejo que —dice— ya había quedado al descubierto durante la jornada electoral pasada. “En Irimbo no ganó un partido, ganó el crimen”, soltó, con esa frase que duele porque suena conocida.
El líder priista recordó que existen videograbaciones donde aparecen los mismos vehículos que siguieron y hostigaron al equipo del PRI durante la elección de 2024 y que ahora figuran en el caso de la desaparición. Para el ciudadano común, la ecuación es simple y brutal: las mismas camionetas, el mismo miedo, la misma impunidad.
Memo Valencia exhortó a la Fiscalía General del Estado a dejar de congelar el expediente y a investigar a fondo, caiga quien caiga. Dijo confiar en que, con el nuevo fiscal Carlos Torres Piña, el caso no se archive en el cajón del olvido. “Que respondan los policías involucrados, el director de Seguridad Pública y la presidenta municipal, porque por acción u omisión, alguien tiene que hacerse responsable”, sentenció.
Ahí estuvieron también dirigentes del PRI estatal, pero lo central no fue la foto ni el membrete: fue el reclamo de dos familias y de un pueblo que ya no quiere vivir con miedo. Porque cuando el crimen roba elecciones y desaparece jóvenes, lo que está en juego no es la grilla, es la vida.
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