Por M. Angel Villa Juárez
Morelia, Mich. 10 febrero 2026.- En la tierra donde estudiar no es lujo sino lucha diaria, la Universidad Michoacana volvió a pararse firme. La rectora Yarabí Ávila González soltó claro el mensaje: la UMSNH es el corazón intelectual del Plan Michoacán por la Paz y la Justicia. Y lo dijo de frente, durante la entrega de las becas Gertrudis Bocanegra a estudiantes de la Facultad de Odontología.
Ante cientos de chavos nicolaitas, la rectora dejó en claro que la tarjeta que hoy reciben no es solo plástico con saldo. “Trasciende muchísimo más lejos de lo que podríamos imaginar”, expresó, al señalar que cuando la presidenta Claudia Sheinbaum planteó este apoyo, no hablaba solo de pesos y centavos, sino de sueños que no se quiebran por falta de lana.
Ávila reconoció que la Universidad ha caminado de la mano con la Federación dentro del Plan Michoacán, aunque aceptó que todavía hay mucho por aportar. Y fue directa: estas becas significan que mañana habrá odontólogas y odontólogos recorriendo el estado, atendiendo a quienes más lo necesitan.
También hubo agradecimientos. A la presidenta Sheinbaum por voltear a ver a la Casa de Hidalgo y al coordinador federal de programas del Bienestar en Michoacán, Roberto Pantoja Arzola, por abrir espacios para que los estudiantes realicen su servicio social y prácticas profesionales.
Pantoja, por su parte, reconoció el respaldo de la rectora para que el programa camine sin tropiezos y pidió a los jóvenes no aflojar el paso. “Hay que valorar el esfuerzo que hacen sus padres y también el gran esfuerzo que hace el gobierno”, les dijo sin rodeos.
La secretaria de Educación, Gabriela Molina Aguilar, subrayó que la beca no se reduce a mil 900 pesos bimestrales. Es, afirmó, una muestra de confianza en las juventudes. Para la Facultad de Odontología se entregarán dos mil 345 apoyos, una cifra que —aseguró— marca un antes y un después en la atención a los estudiantes.
Finalmente, el coordinador estatal de Becas para el Bienestar, Juan Pablo Calvillo, destacó el trabajo conjunto con la Universidad para que ningún estudiante se quede fuera. El objetivo, remarcó, es claro: que las y los jóvenes no abandonen la carrera y puedan cubrir gastos como el transporte mientras se forjan un futuro.
Así, entre aplausos y tarjetas recién activadas, la Nicolaita volvió a demostrar que no solo forma profesionistas: forma esperanza. Y en tiempos donde la paz también se construye en las aulas, la Universidad Michoacana late fuerte, como corazón que empuja al estado a seguir de pie.
