PULSO MICHOACANO

Lenguas mayas en peligro: el olvido amenaza la identidad ancestral de Guatemala

Por M. Angel Villa Juárez

Morelia, Mich. 12 septiembre 2026.-Las lenguas mayas se resisten a desaparecer, pero la batalla está cuesta arriba. En Guatemala, comunidades indígenas luchan para que sus idiomas, tradiciones y creencias no terminen arrumbados como piezas antiguas, mientras cada vez más jóvenes dejan de hablar la lengua de sus abuelos y prefieren comunicarse únicamente en español.

El problema no es nomás de palabras: está en juego la identidad de pueblos que han sobrevivido a la conquista española, los desplazamientos, la guerra, el genocidio y la discriminación. Hoy, el reto es evitar que ese legado milenario se pierda entre la falta de interés, los prejuicios y la ausencia de una estrategia que involucre a toda la sociedad.

Hablar una lengua indígena no es atraso

Guatemala cuenta con 25 idiomas nacionales, incluido el español, que es el oficial. Aunque en algunas comunidades las lenguas originarias se enseñan en las escuelas, en la capital hay poca oferta de libros y materiales en estos idiomas, según los testimonios recogidos por RT.

Vendedores de libros señalaron que los jóvenes muestran poco interés por las publicaciones relacionadas con la cultura maya. También advirtieron que muchas familias han dejado de hablar sus lenguas con los hijos, por lo que las nuevas generaciones crecen sin aprender el idioma de sus antepasados.

Rony Arnoldo Otzoy Chipix, presidente de la Academia de las Lenguas Mayas de Guatemala, explicó que algunos jóvenes se resisten a hablar una lengua que aprendieron en casa porque consideran que hacerlo representa un atraso. Para el especialista, es necesario romper con esa idea y reconocer que hablar maya no significa quedarse atrás, sino conservar una parte esencial de la historia y la identidad.

Desde el punto de vista ciudadano, el asunto es claro: ninguna lengua debería dar vergüenza ni convertirse en motivo de discriminación. Si un idioma deja de transmitirse de padres a hijos, no solamente se pierden palabras; también se debilitan historias, conocimientos y formas de entender el mundo.

Ceremonias que mantienen viva la memoria

La defensa de las lenguas también pasa por preservar los rituales y ceremonias ancestrales. En el sitio arqueológico Kaminaljuyú, considerado uno de los espacios importantes de la cultura maya, se realizan actividades relacionadas con la conmemoración del Día Nacional de los Idiomas Indígenas.

En comunidades como Chichicastenango, las ceremonias mantienen el vínculo con los antepasados y expresan peticiones de armonía, paz, salud, trabajo y bienestar familiar.

Adelaida Riquiac Morales, contadora del tiempo de esa comunidad indígena, expresó el orgullo que siente por participar en estas prácticas y mantener vivas las invocaciones tradicionales.

Para los pueblos originarios, estas ceremonias no son simples representaciones para los visitantes: forman parte de una herencia cultural que sigue teniendo significado en la vida cotidiana.

La responsabilidad no puede recaer solamente en las comunidades

Los propios hablantes reconocen que la tarea debe ser compartida. El Estado tiene un papel importante mediante el presupuesto, los programas educativos y las instituciones encargadas de proteger los idiomas; pero también las familias, las escuelas y los medios de comunicación pueden contribuir a que las lenguas indígenas sigan presentes.

Un ciudadano guatemalteco que habla quiché y kekchí lamentó que los medios tradicionales busquen cada vez menos contenidos en idiomas originarios, lo que reduce su presencia en los espacios públicos y refuerza el predominio del español.

Casilda Ramírez, de la Defensoría de la Mujer Indígena, llamó a mantener el compromiso con las nuevas generaciones para que aprendan y utilicen estas lenguas, aunque sea desde pequeños, y no permitan que desaparezcan.

Una cultura viva que no debe terminar en ruinas

El sitio arqueológico Kaminaljuyú representa una pieza importante del patrimonio maya en la capital guatemalteca, pero la cultura no se conserva únicamente con piedras, monumentos y ruinas. También vive en las voces de quienes cuentan las historias, transmiten sus conocimientos y enseñan a sus hijos a hablar la lengua de sus mayores.

La lucha por preservar los idiomas mayas exige combatir los prejuicios, ampliar su presencia en la educación y los medios, y garantizar que las nuevas generaciones tengan motivos y oportunidades para utilizarlos.

Porque cuando una lengua muere, no se pierde solamente una manera de hablar: desaparece una forma particular de nombrar el mundo. Y si las comunidades han logrado mantener viva esa herencia durante siglos, el desafío ahora es que el abandono y la discriminación no terminen haciendo lo que la historia no pudo: borrarla de la memoria colectiva.