Por M. Angel Villa Juárez
Morelia, Mich. 21 agosto 2026.-México ya le puso el freno a Estados Unidos por una decisión que está pegando directamente a los paisanos: deportar a migrantes mexicanos hacia terceros países, antes de regresarlos a territorio nacional.
La secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, informó que el gobierno mexicano presentó un reclamo firme, pero respetuoso, al embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, por la determinación de la administración estadounidense de trasladar a mexicanos deportados a países como Guatemala, Honduras y Costa Rica.
Desde la mirada del ciudadano, la pregunta sale solita: ¿por qué mandar a un mexicano a otro país si México está listo para recibirlo? Esa es precisamente la postura que planteó el gobierno mexicano ante la representación diplomática estadounidense.
Rodríguez explicó que México no comparte que sus connacionales sean trasladados primero a un tercer país, debido a que existe un acuerdo para recibirlos directamente y de manera inmediata.
La funcionaria señaló que los mexicanos deportados son recibidos en distintos aeropuertos y por la frontera norte, por lo que, desde la perspectiva del gobierno mexicano, no hay necesidad de enviarlos primero a otra nación.
“No necesitamos que los envíen a un tercer país”, sostuvo la secretaria de Gobernación al referirse al planteamiento realizado durante la reunión con el embajador estadounidense.
El encuentro tuvo como uno de sus principales objetivos defender los derechos de la población migrante mexicana, particularmente ante las nuevas medidas implementadas por la administración republicana en materia de deportaciones.
La funcionaria dejó claro que el reclamo mexicano se hizo de manera respetuosa, pero sin andar con rodeos. México no está de acuerdo con que sus ciudadanos sean enviados a Guatemala, Honduras o Costa Rica antes de poder regresar a su propio país.
Y para el paisano que se encuentra del otro lado de la frontera, la situación no es cualquier cosa. Después de enfrentar la incertidumbre de una deportación, terminar en un país que no es el suyo puede representar más problemas, gastos, desorientación y una nueva bronca para poder llegar a casa.
Por eso, el gobierno mexicano sostiene que los connacionales deben ser recibidos directamente en México, donde pueden acceder a los mecanismos de atención establecidos por las autoridades.
Desde el punto de vista del ciudadano, queda claro que una cosa es que Estados Unidos decida sus políticas migratorias y otra muy distinta que los mexicanos deportados sean aventados de un país a otro sin necesidad.
La Secretaría de Gobernación reiteró que México continuará defendiendo los derechos de sus connacionales y mantendrá el diálogo con las autoridades estadounidenses para evitar que las deportaciones hacia terceros países se conviertan en una práctica que complique todavía más el regreso de los migrantes a su tierra.
Porque si un mexicano tiene que volver a casa, lo lógico —y lo justo— es que llegue a México, no que primero lo manden a dar otra vuelta por el continente.
