El pensamiento del Francotirador Judicial.
La reciente reunión entre el Magistrado Presidente del Poder Judicial de Michoacán, Hugo Alberto Gama Coria, los integrantes del Órgano de Administración —Omar Alejandro Negrón Villafán, Paula Edith Espinosa Barrientos y Gustavo Adolfo Mendoza García— y el Sindicato Único de Trabajadores al Servicio del Poder Judicial del Estado de Michoacán (SUTASPJEM), encabezado por Patricia Cuevas Becerril, es la radiografía de una institución que se hunde entre la burla, la ignorancia y la traición.
El presidente, con cinismo, aseguró que “se revisan los cambios de adscripción”. Palabras que no engañan a nadie: no se revisa nada, se imponen traslados a conveniencia, se negocian favores, se acomodan amigos. Con esa frase, Gama Coria no solo mintió: se burló en la cara de los trabajadores judiciales, de sus familias y de todo aquel que ha sido víctima de estos movimientos arbitrarios.
El Órgano de Administración, integrado por Negrón Villafán, Espinosa Barrientos y Mendoza García, quedó exhibido en cuerpo completo: no intervinieron porque no saben dónde están parados. Su pasividad no es prudencia, es ignorancia total de cómo funciona el Poder Judicial. Sentados en un cargo que desconocen, callaron porque no tienen idea de cómo se integra y opera la institución que ahora administran. Esa falta de conocimiento es más peligrosa que la corrupción misma: un órgano ciego que administra un Poder que no entiende.
Del lado sindical, Patricia Cuevas Becerril terminó desenmascarada. Su silencio no fue respeto, fue rendición. Su supuesta lucha sindical se derrumba ante la pasividad y la complacencia. Frente a la burla presidencial y la ignorancia del órgano administrativo, ella no defendió a su base, no exigió nada, no alzó la voz. Su papel quedó reducido al de testigo mudo, confirmando que el sindicato ya no representa a los trabajadores: los traiciona con su silencio.
La escena habla por sí sola:
• Un presidente que miente y se burla.
• Un órgano de administración perdido, sin rumbo, que desconoce la institución que debería cuidar.
• Una líder sindical que se arrodilla y queda en evidencia, mostrando que su “defensa” es pura farsa.
En Michoacán, el Poder Judicial se ha convertido en un teatro de simulación. Y mientras arriba se burlan, improvisan y traicionan, abajo los trabajadores siguen solos, cargando expedientes, soportando abusos y viviendo en el abandono absoluto.
La vergüenza en el Poder Judicial de Michoacán ya no se oculta: se presume en reuniones oficiales.
Y por si quedara duda, la negociación lo confirmó: el presidente presumió “apertura al diálogo” cuando en realidad se trataba de una operación para desplazar a trabajadores de contrato del distrito de Morelia hacia otros distritos, todo con un solo propósito: blindar las plazas de los protegidos. Una jugada vil que desnuda la esencia del sistema: un Poder Judicial que no sirve a la justicia, sino a los intereses de unos cuantos.
En Michoacán, la justicia ya no se administra: se trafica.
