PULSO MICHOACANO

Morelia cae ante Leones Negros 2 a 3; se complica el pase a la liguilla

Por M. Angel Villa Juárez.

Morelia, Mich. 20 octubre 2025.- Pues no, pues sí, pues otra vez. En el Estadio Morelos, que más bien parecía un diván para las neurosis colectivas, el Atlético Morelia nos dio la función completa: ilusión, alegría, suspense y al final, el clásico desenlace que ya hasta se veía venir, como el final de la telenovela que repite su tragedia cada semana.

El Canario, ese equipo que nos tiene acostumbrados a los infartos en casa, recibió a los Leones Negros con la intención de afianzarse en la lucha por la Liguilla. Y empezó con ese guion que conocemos: se durmió en la defensa y ¡zas! al minuto 15, gol de la visita. La afición, fiel en su costumbre, ya empezaba a rumiar el coraje.

Pero oh, sorpresa. El equipo reaccionó, como esos boxeadores que se levantan de la lona nomás para darnos esperanza antes de la verdadera noqueada. Brayton Vázquez, de cabeza, al 30’, devolvió la fe a las tribunas. Luego, Rubén Del Campo, de penal al 42’, puso el 2-1 y ya hasta se olía la victoria. El Morelos rugió, creyendo que por fin la pesadilla se volvía sueño.

La segunda mitad fue el regreso a la realidad. Morelia, en su papel de equipo generoso, no quiso ser egoísta con el marcador. Perdonó goles, se enredó en el mediocampo y dejó la puerta abierta. Y los Leones, que no son de dejar invitaciones tiradas, empataron con otro penal a siete minutos del final. “Bueno, un punto no está mal”, pensó más de uno, resignado.

Pero el drama no podía terminar así. En el minuto 90+3, en un corner que todos vimos llegar con el corazón en la mano, Arturo Ledesma apareció para dar el cabezazo final… no al balón, sino a las ilusiones de la afición. 2-3. Silbatazo final. Y el Morelos, enmudeció, convertido otra vez en el templo de la decepción familiar.

Ahora el Canario, con sus 15 puntos, se queda mirando la tabla como el alumno que necesita milagro para pasar el año. Con dos partidos left, ya no depende de sí mismo. Necesita ganar los dos y que los demás se equivoquen. O sea, necesita un milagro moreliano, de esos que ya no se dan desde hace años.

Y uno, desde la butaca de este drama recurrente, se pregunta si no será que nos gusta sufrir, si no será que esta relación ya es puro vicio. Porque en Morelia, el fútbol no es deporte, es un acto de fe a prueba de golpes. Y el Atlético, nuestro santo patrono de las derrotas inesperadas..

#PulsoMichoacano
#ElCanarioYSuTelenovela
#YaHastaLoApagábamos