Por M. Angel Villa Juárez con información de Rosa Urbina.
Morelia, Mich. 6 diciembre 2025.- Morelia se volvió un fiestón este 6 de diciembre con el esperado regreso de la Caravana Navideña de Coca-Cola, esa que prende la nostalgia y pone a medio mundo a sacar el celular para grabar los camiones iluminados. Desde la tarde-noche, miles de morelianos se dejaron ir a la avenida Madero, donde el ambiente parecía piñata recién reventada: luces por todos lados, morritos brincando de emoción, familias enteras buscando buen lugar y la clásica banda comprando algodones de azúcar como si no hubiera un mañana.
Pero ojo, no todo fue miel sobre hojuelas ni lucesitas bonitas. Mientras los peatones andaban en modo “Navidad total”, los automovilistas traían el ceño fruncido como si les hubieran robado la navidad misma. Cierres viales por aquí, vueltas prohibidas por allá y tráfico para aventar el coche por la ventana, así se vivió la otra cara del espectáculo. Hubo quienes nomás pasaron por Madero porque “así estaba la ruta”, y acabaron atrapados en un embotellamiento que ni la Santa Claus Lane los salvaba.
Aun así, la realidad es que la ciudad se veía chula. La caravana sacó las mejores postales: camiones rojos llenos de luces LED, botargas saludando a quien se dejara, música navideña sonando hasta en las pancitas, y ese ambiente que por un rato nos hace olvidar la rutina, la chamba y los precios que no paran de subir. La raza se veía unida, echando relajo, lanzando “¡ahí viene, ahí viene!” en cuanto asomaba el primer tráiler.
Las calles, eso sí, terminaron como feria: entre los que querían avanzar, los que querían cruzar, los que grababan TikToks y los que nomás iban viendo qué caía, el centro estuvo al tope. Y aunque muchos automovilistas acabaron bien enchilados por el caos vial, también entendieron que cada diciembre es lo mismo: Morelia se transforma en un escenario navideño, y no hay forma de detenerlo.
Al final, la caravana dejó lo que siempre deja: risas, recuerdos y miles de fotos mal tomadas pero bien felices. Y aunque la vialidad quedó hecha nudo marinero, la ciudad también quedó llena de color, ilusión y ese espíritu navideño que llega como visita incómoda… pero que en el fondo extrañamos todo el año.
Porque acá en Morelia, así somos: nos quejamos, renegamos, pero igual salimos a ver las luces. Y es que, entre tráfico y emoción, la Navidad ya se siente, y llegó rodando en un tráiler rojo.
