Por M. Angel Villa Juárez
Morelia, Mich. 16 febrero 2026.- Se quedó a un pasito, a un volado, a ese golpe que a veces no entra, pero el hambre de triunfo sigue intacta. Con apenas 19 años, el boxeador moreliano Ernesto Gómez demostró que trae madera y corazón al quedarse en tercer lugar en el selectivo rumbo a los Juegos Centroamericanos y del Caribe, celebrado a inicios de febrero en el Comité Olímpico Mexicano.
El objetivo era claro: quedar en primero y amarrar el boleto internacional. No se logró. Pero tampoco fue cualquier cosa. En un país donde el boxeo es religión y potencia mundial, subirse al podio ya es decir “aquí estoy”.
“Fue lo mejor de México, y quedar en tercer lugar es un buen comienzo”, soltó el joven pugilista, con esa mezcla de coraje y orgullo que sólo entienden los que se suben al ring.
‘Neto’, como lo conocen en el barrio deportivo, estudia Derecho en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, y combina los libros con los guantes. En el selectivo tuvo cuatro peleas: le ganó al representante de Jalisco, luego cayó ante Durango, se repuso venciendo al de León y cerró nuevamente frente a Durango, quien lo superó por decisión.
No le gustó el resultado, eso lo deja claro. Pero también reconoce que el fogueo fue de alto nivel y que con más preparación puede darle la vuelta a cualquier rival. Aquí no hay pretextos, hay autocrítica y hambre de revancha.
Ahora la mirada está puesta en la Universiada Nacional 2026, la máxima justa estudiantil del país. El año pasado se colgó bronce, pero esta vez no quiere consuelo: quiere oro.
“Ahorita la prioridad es la Universiada… este año sin duda vamos a ganar el oro”, afirma con determinación el joven moreliano, que ya entendió que en el boxeo —como en la vida— a veces se pierde por puntos, pero el verdadero nocaut es rendirse.
Ernesto Gómez se quedó a un round de los Centroamericanos, sí. Pero la historia apenas empieza, y en el gimnasio ya suenan los costales como tambores de guerra. Porque cuando hay disciplina y barrio, el siguiente campanazo puede cambiarlo todo.
