PULSO MICHOACANO

Nicolaitas le entran al Día Mundial de la Salud: prevención primero, porque después ya es puro sufrir

POR M. ANGEL VILLA JUÁREZ
Morelia, Mich. xx abril 2026.- Mientras uno anda preocupándose por la dieta, el estrés, el hígado o la cartera, los especialistas de la Universidad Michoacana salieron a soltar una verdad que no necesita receta: más vale prevenir que llorar en la sala de urgencias. En el marco del Día Mundial de la Salud, que este año la OMS celebra bajo el lema “Juntos por la salud. Apoyemos la ciencia”, la comunidad nicolaita pidió ponerse las pilas como sociedad.

El profesor Óscar González Corona, de la Facultad de Atención Integral en Ciencias de la Salud y Asistencia Social, lo dijo claro: traemos una montaña de retos encima. Entre enfermedades crónico-degenerativas, infecciones que regresan como si nada y la falta de seguimiento comunitario, pos ya estuvo que se necesita prevención para no andar apagando incendios a cada rato. Según él, la ciencia no solo salva vidas, también mejora la calidad de las mismas, así que hay que darle su lugar.

Por su parte, Gabriela Canal Cedeño, de la Facultad de Psicología, recordó algo que a muchos se les olvida entre la rutina y el estrés: sin salud mental no hay salud física, y viceversa. O sea, si la cabeza no anda bien, el cuerpo menos. Y al revés también truena. La OMS define la salud como un estado de bienestar físico, mental y social, algo así como un equilibrio que nadie mantiene al 100, pero que todos deberíamos cuidar. Salud y enfermedad son un continuo, dijo, así que lo importante es cuidar el balance.

La especialista también pidió que las y los psicólogos metidos en el área de la salud trabajen en prevención a todos los niveles:
Primaria: antes de que aparezca la enfermedad, lo ideal.
Secundaria y terciaria: cuando ya hay bronca, evitar que se agrave y que afecte otros aspectos de la vida.

Nada de dejar que todo se haga bolas hasta que ya no haya remedio.

A su vez, Patricia Figueroa Chávez, de Químico Farmacobiología, remarcó que esta fecha también recuerda la responsabilidad enorme de quienes trabajan en salud. Dijo que hace falta diagnóstico certero, innovación en investigación y avanzar en los procesos que afectan a la población. Y que su área le entra con todo a los tres pilares de la salud pública: promoción, prevención y prolongación de la vida, pues sus investigaciones tocan la parte farmacéutica, alimentaria y clínica directamente.

En pocas palabras, los nicolaitas mandaron el mensaje sin rodeos: tomar agua y dormir no es lo único que cuenta. La salud se cuida diario, con prevención, ciencia y atención al cuerpo y a la mente. Porque después, cuando ya la cosa truena, ni el mejor doctor puede hacer milagros.