Por M. Angel Villa Juárez
Morelia, Mich. 25 septiembre 2026. — Cuando el teléfono suena y del otro lado alguien empieza con amenazas, cuentos de familiares secuestrados o exigencias de dinero, el miedo puede apoderarse de cualquiera. Y justo de eso se aprovechan quienes se dedican a la extorsión: de agarrar a la gente desprevenida y hacerla actuar con la cabeza caliente.
Por eso, si a un familiar, amigo, vecino o compañero de trabajo le llega una llamada de este tipo, no hay que dejarlo solo ni echarle la culpa por haber contestado. La Guardia Civil recomienda acompañar a la persona, escuchar lo ocurrido y ayudarla a comunicarse al 089, donde puede recibir orientación de la Unidad Antiextorsión.
Lo primero es mantener la calma. Nada de reclamarle con un “¿pues para qué contestaste?” o “¿cómo vas a creer esas cosas?”. Cuando alguien recibe una amenaza, el miedo puede ser real aunque la historia que cuenta el delincuente sea completamente falsa.
Mejor hay que sentarse, escuchar y ayudar a ordenar lo ocurrido. Con la cabeza más fría será más fácil recordar qué dijeron, qué número apareció, qué información proporcionaron y qué exigieron.
Si la persona está demasiado asustada para marcar, un familiar o alguien de confianza puede ayudar a realizar el reporte y explicar al operador lo sucedido. También se puede permanecer a su lado mientras recibe las indicaciones correspondientes.
Ojo con una de las trampas más comunes: si quien llama asegura que otro familiar está en peligro, no hay que entrar en pánico ni correr a depositar dinero. Una opción es intentar localizar directamente a esa persona mientras se solicita orientación a las autoridades.
La regla es sencilla: no depositar, no transferir y no seguirle el juego al extorsionador solamente porque está presionando. El objetivo de la llamada es provocar miedo y conseguir que la víctima tome decisiones apresuradas.
También es importante guardar, en la medida de lo posible, los datos de la llamada y seguir las recomendaciones del personal especializado. Después del reporte, acompañar a la persona y respetar su privacidad también forma parte de ayudar.
Para el ciudadano de a pie, la recomendación puede resumirse en tres palabras: cuelga, verifica y marca al 089.
La línea 089 está disponible las 24 horas, los 365 días del año, para reportar posibles casos de extorsión y solicitar orientación.
Porque cuando el miedo entra por una llamada telefónica, lo peor que puede pasar es enfrentarlo a solas. Acompañar, verificar y pedir ayuda puede evitar que una amenaza termine convirtiéndose en un golpe al bolsillo.
