PULSO MICHOACANO

Omar Masera Cerutti, Premio Nobel de la Paz 2007 imparte charla en la UMSNH

Por M. Ángel Villa Juárez
Morelia, Mich. 10 octubre 2025.- ¡Ah, cómo no! En la Universidad Michoacana se respiraba aire de solemnidad y esperanza este jueves, cuando la mera mera rectora, Yarabí Ávila, recibió nada más y nada menos que al doctor Omar Masera Cerutti, quien trae bajo el brazo el título de Premio Nobel de la Paz 2007 y un montón de ideas que harían temblar a los patrones del petróleo. El investigador de la UNAM no vino a echar chal ni a presumir medallitas: vino a soltar verdades como puños sobre la urgencia de cambiarle el chip al país y a medio mundo en eso de la energía.

El doctor Masera fue la voz fuerte en el Tercer Encuentro del Posgrado Nicolaita, donde impartió la ponencia magistral “Agenda para la transición energética, justa y sustentable en México. Experiencias y retos desde el Pronaces de energía y cambio climático”. Así, con su voz pausada pero filosa, explicó que si seguimos colgados de los combustibles fósiles, lo que nos espera no es un futuro brillante, sino un colapso que va a oler a humo… y no precisamente de asador.

El experto no se anduvo por las ramas: dijo clarito que el desarrollo tecnológico actual está más preocupado por llenar bolsillos que por llenar necesidades reales. “Se produce lo que da lana, no lo que sirve a la gente”, soltó sin titubeos. Y es que, para él, el mundo no puede seguir siendo un tianguis gigante donde unos pocos se atascan y la mayoría nomás mira desde la banqueta.

Masera tiró línea gruesa: hay que meterle ética al desarrollo, pensar en el bien común, no solo en la ganancia. “La energía no es solo un botón que prendes y apagas —dijo—, es un asunto de justicia social y ambiental. Necesitamos tecnologías que sirvan a la banda, que no la dejen afuera.”

A su lado, la rectora Yarabí Ávila escuchaba con atención mientras el auditorio nicolaita asentía entre aplausos y caras de “ahí nos está hablando”. Masera insistió en que México sí puede tener energía suficiente para toda su gente, pero sin desperdiciar ni vivir pegado al enchufe. “Menos es más”, explicó, si se hace con justicia y con cabeza.

Y no faltó la pedrada para la academia: llamó a romper con los modelos tradicionales que nomás sirven para engordar bibliotecas. “Hay que formar banda crítica, interdisciplinaria, que trabaje con la gente de carne y hueso. Que la ciencia se note en las calles, no solo en las tesis empolvadas”, sentenció.

El mensaje fue claro y directo: la transición energética no es moda ni discurso para conferencias elegantes, es una necesidad urgente si no queremos que la Tierra nos pase la factura. Y en Morelia, esa idea caló hondo. Porque, como bien dijo Masera, no se trata de hacerle un favor al planeta… se trata de que podamos seguir viviendo en él.

Así que sí, la charla no fue cualquier cosa: fue un recordatorio de que la energía no debería estar en manos de unos cuantos, sino al servicio de todos. Yarabí Ávila y su equipo se llevaron la tarea clara. Ahora habrá que ver si esas palabras no se quedan flotando en el aire acondicionado del auditorio y de verdad prenden motores para cambiar la historia.