Por M. Ángel Villa Juárez
Morelia, Mich. xx septiembre 2025.-
¡Agárrese raza! El mero pescado blanco del lago de Pátzcuaro ya trae su indicación geográfica, como quien dice, su “acta de nacimiento” bien oficial para que nadie venga a querérselo agandallar. La noticia la soltó la mera mera del Instituto de Ciencia, Tecnología e Innovación de Michoacán, Alejandra Ochoa Zarzosa, durante la inauguración del 20 Congreso Estatal de Ciencia, Tecnología e Innovación.
Este pez, que está en peligro de extinción y que es una joyita de Michoacán, llevaba rato buscando esa declaratoria ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI). Y ahora que ya se la dieron, se espera que sirva pa’ que su producción sea más chida, más cuidada y que además les deje buena lana a los pescadores que viven de él.
Según el secretario de Medio Ambiente, Alejandro Méndez López, esta movida no solo es pa’ proteger al pez blanco, sino también pa’ jalar economía en las comunidades que rodean el lago. “No nomás se trata de cuidarlo, sino que se convierta en una fuente de ingresos digna para la banda que vive de esto”, soltó el funcionario. Y es que este pez, dependiendo el tamaño y la temporada, puede costar entre 600 y mil pesos el kilito… así que ya se imaginarán la feria que se puede mover si las cosas se hacen bien.
Por si fuera poco, desde la Comisión de Pesca de Michoacán ya traen plan armado: ahorita hay unos 100 mil peces sembrados en el lago, pero pa’ 2026 quieren llegar al millón. El director de la Compesca, Ramón Hernández Orozco, explicó que no es tarea fácil, pues hay broncas con la contaminación y con algunos pescadores que no respetan las reglas. Pero confía en que con esta nueva etiqueta de autenticidad, la raza también se ponga las pilas para conservar al emblemático pez.
Con esta declaratoria, el pescado blanco de Pátzcuaro se convierte en uno de los productos michoacanos con sello propio, asegurando que cuando alguien lo compre, sepa que es original, de la región y con historia. Y de paso, se busca rescatar al laguito que ha visto generaciones vivir de sus aguas.
En pocas palabras: el pez blanco ya no es cualquier pez… ahora es un orgullo michoacano con nombre y apellido.
