Por M. Angel Villa Juárez Morelia, Mich. 24 de junio 2026.-¡Qué onda, raza! Ya se la saben que la vida en el asfalto está perra y a veces la ardilla se cansa de dar vueltas en la azotea. Entre las deudas, el estrés y los bronquistas de siempre, a cualquiera se le junta el lavado y se le anda botando la canica. Pero dejen de tronarse los dedos, que la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) nos mandó un parote a toda la comuna.
Resulta que la jefa del Centro Integral de Intervención Psicológica (CIIP) de la Facultad de Psicología, la psicóloga Victoria González Ramírez, salió a decir una gran verdad: andar mal de la mente no es juego, carnales. Si traes el alma rota o el ánimo por los suelos, eso no se quita solo ni rezándole a San Juditas; si te dejas, al rato el monstruo crece y te lleva el tren.
Por eso, los del CIIP andan ofreciendo terapias individuales y familiares para la comunidad nicolaita, pero también para Juan Pueblo. O sea, si tu morrito anda de inquieto, no se concentra o anda cabizbajo por culpa de la ansiedad, la depresión o el TDAH, ahí los revisan y les dan su buena chaineada emocional.
Lo chido es que la atención la dan puros profesionales bien curtidos, egresados de licenciatura y maestría, bien checados por los meros expertos de la facultad. Y lo mejor para nuestro bolsillo —que ya ven que anda bien flaco— es que las cuotas están bastante accesibles, pa’ que nadie se quede fuera por falta de un tostón.
Por si fuera poco, como la banda ya se dio cuenta que esto sí sirve y se les está llenando el cantón, la Facultad de Psicología activó el Programa de Acompañamiento Psicológico (PAP). Con esto andan llevando atención gratis directamente a las oficinas y salones de la Universidad para arrimarse con los estudiantes que andan más urgidos de un norte.
Así que ya se la saben, banda, no se me agüiten solos en la esquina. La licenciada González ya cantó la invitación: si sienten que el agua les llega al cuello, jálense directo al CIIP en la Facultad de Psicología a pedir cita. Más vale prevenir que lamentar, que una mente tranquila vale más que un boleto para el baile del sábado. ¡A cuidarse la azotea, raza!
