Morelia, Mich. 9 septiembre 2026.- Entre promesas de crecimiento, programas sociales y ajustes fiscales, el gobierno federal entregó ante la Cámara de Diputados el Paquete Económico 2027, un documento que pretende marcar el rumbo de las finanzas públicas para el próximo año, aunque desde la mirada de algunos especialistas las cuentas vienen con más preguntas que respuestas.
El secretario de Hacienda, Amador Zamora, presentó una propuesta que calcula un crecimiento económico de entre 1.5 y 2.5 por ciento para 2027. La cifra luce alentadora en el discurso, pero para el ciudadano de a pie la pregunta es sencilla: ¿ese crecimiento se va a sentir en el bolsillo o nomás quedará bonito en el papel?
El paquete contempla un déficit fiscal equivalente al 3.9 por ciento del Producto Interno Bruto y una deuda pública que alcanzaría el 55 por ciento del PIB. Es decir, el gobierno seguirá gastando más de lo que ingresa, mientras la deuda continúa creciendo y los intereses se comen una parte importante del presupuesto.
En materia social, se plantea destinar más de un billón de pesos a programas prioritarios, con especial atención a la pensión para adultos mayores. Para millones de familias, estos apoyos representan un alivio frente al aumento del costo de la vida, aunque también queda la preocupación de si el dinero alcanzará para atender otras necesidades urgentes, como salud, seguridad, educación, infraestructura y empleo.
La propuesta fiscal incluye modificaciones a la Ley del Impuesto Sobre la Renta para combatir la evasión fiscal y el uso de empresas factureras. Hacienda sostiene que no se crearán nuevos impuestos, pero eso no significa que el ciudadano pueda respirar tranquilo, pues cualquier cambio en las reglas fiscales puede terminar complicando la vida a pequeños comerciantes, trabajadores independientes y empresarios que apenas logran mantener sus negocios a flote.
Otro de los planteamientos es avanzar hacia una economía con menor uso de efectivo. La presidenta Claudia Sheinbaum propone una ley para reducir gradualmente las operaciones en dinero físico, bajo el argumento de fortalecer la formalidad y combatir prácticas ilegales.
Sin embargo, para buena parte de la población, especialmente quienes viven en comunidades donde todavía batallan con la conexión a internet, las terminales bancarias y los servicios financieros, la medida podría convertirse en otro dolor de cabeza si no se acompaña de infraestructura, seguridad digital y acceso real a la banca.
Las cuentas alegres bajo la lupa
El economista Arturo Huerta, profesor investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México, cuestionó la viabilidad de las proyecciones oficiales. Desde su análisis, el problema es que el gobierno plantea crecer, pero al mismo tiempo reduce el gasto programable y no existen suficientes estímulos para empujar la actividad productiva.
Huerta advierte que la inversión privada tampoco parece suficiente para levantar la economía por sí sola. Y si el gobierno no mete el hombro con inversión pública, infraestructura y apoyo a la producción nacional, el crecimiento prometido podría quedarse corto.
Otro de los focos rojos está en las altas tasas de interés. El costo del servicio de la deuda absorbe recursos que podrían utilizarse para construir obras, fortalecer empresas, generar empleos o impulsar sectores productivos. En pocas palabras, una parte del dinero público se va en pagar intereses, mientras las necesidades de la población siguen haciendo fila.
El especialista también señala que el país enfrenta un círculo vicioso: poco crecimiento, baja inversión, menor producción y una fuerte dependencia de importaciones. Para romper esa cadena, considera necesario aumentar el gasto público dirigido a la producción y promover la sustitución de productos extranjeros por bienes hechos en México.
Porque, al final del día, no basta con anunciar cifras bonitas ni repartir promesas desde el escritorio. Si no hay empleos mejor pagados, empresas que produzcan, inversión que genere oportunidades y servicios públicos que funcionen, el crecimiento económico seguirá siendo una palabra que se escucha en los discursos, pero que difícilmente llega a la mesa de las familias.
El Paquete Económico 2027 ya está sobre la mesa del Congreso. Ahora tocará a los diputados revisar si las cuentas realmente tienen sustento o si, como dicen en el barrio, se está haciendo la machaca con números que no terminan de convencer.
