Por M. Ángel Villa Juárez
Morelia, Mich. 15 de octubre de 2025.– Lo que debía ser una fiesta de cumple bien tranqui terminó convertido en una escena digna de novela policiaca. Allá en São Paulo, Brasil, una madre y su hija la palmearon después de echarse una rebanada de pastel que, según las autoridades, venía cargadito con veneno.
Las víctimas fueron identificadas como Ana María de Jesús, de 52 años, y Larissa de Jesús Castilho, de 21, quienes se sintieron mal apenas acabaron el bocado dulce. El pastelito, que se supone era un gesto familiar, fue entregado por Leonardo, pareja de Patricia, sobrina de Ana María… y la principal sospechosa de este envenenadero.
Según los primeros reportes, ambas mujeres fueron llevadas de volada al Hospital Heliópolis, pero no sobrevivieron. Los exámenes médicos destaparon la verdad: el pastel tenía pesticidas, lo que confirma que aquí no hubo accidente, sino mano criminal.
La bronca entre tía y sobrina, dicen, venía de una deuda económica que traían arrastrando. Y para echarle más leña al fuego, la policía halló búsquedas bien sospechosas en los teléfonos de Patricia y Leonardo: “¿ataque cardíaco causa convulsiones?” y “envenenamiento con productos de limpieza”.
A pesar de eso, un juez les negó el arresto preventivo, cosa que tiene a medio vecindario rascándose la cabeza. La unidad de homicidios de São Paulo sigue revisando los celulares y las pruebas de laboratorio para amarrar bien el caso.
El asunto agarró más drama cuando se supo que Ana María ni siquiera fue a la fiesta; recibió el pastel después y fue la primera en caer. Larissa, al visitarla en el hospital, volvió a probar del mismo pastelito… y ya no salió con vida.
Mientras tanto, Patricia dice que no recuerda nada de esas búsquedas raras y Leonardo asegura que todo es un malentendido. Pero con tanto dato raro, este pastel huele más a crimen que a celebración.
